Un recorrido por Ribadesella en el oriente de Asturias (I)

Os escribo desde un agradable puerto en Asturias: Ribadesella.Villa considerada, por su emplazamiento en la desembocadura del río Sella, como la puerta costera al oriente de Asturias.

Es famosa Ribadesella por varias razones. Ante todo por ser meta del colorista Descenso Internacional del Sella, prueba reina del mundo del piragüismo que se celebra todos los años el primer fin de semana de agosto. Durante tres días, Ribadesella multiplica por diez su población y muestra una cara que dista mucho de la tranquilidad habitual que caracteriza el resto del año.

Descenso del Sella. Foto de Nacho Vela
Descenso del Sella. Foto de Nacho Vela

El resto de la temporada Ribadesella también goza de las visitas de veraneantes que aprovechan las vacaciones para disfrutar de las posibilidades de esta tierra que lleva décadas encandilando a viajeros. Muchos son turistas fieles, de los que acuden todos los puentes y fines de semana y sus caras se confunden con las del paisanaje local. Otros son gentes de paso que llegan atraídas por razones varias: tranquilidad, belleza, una oferta de turismo activo envidiable con el mar y los picos de Europa como protagonistas y ante todo, el buen comer. Ribadesella es un puerto delicioso.

Ribadesella barco pesca

Pero ojo, esto no es nuevo. La primera persona que intuyó las bondades de Ribadesella fue María Josefa Argüelles, hija del indiano y primer marqués de Argüelles. Ordenó la construcción, allá por 1904, del que fue el primer “palacete” de la playa de Santa Marina (hoy actual Gran hotel del Sella). Fue este un imán que poco a poco fue atrayendo a más apellidos de la pudiente burguesía asturiana del interior del Principado. Se puso de moda lo de hacerse un palacete con vistas a la playa de Santa Marina y así fueron surgiendo más y más residencias modernistas y afrancesadas que conjugaron, por vez primera en Asturias, el verbo “veranear”.

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El Gran hotel del Sella ha cambiado el color azul de su fachada por el gris
El hotel Villa Rosario ha cambiado el color azul de su fachada por el gris

Mientras tanto, al otro lado del río, los lugareños observaban como su villa poco a poco se iba transformando. El largo puente marcaba la frontera entre los pudientes de la playa y los habitantes de la llamada villa vieja, formada por dos barrios también diferenciados entre si: el Portiellu, que aún conserva ese aroma rural y la villa más noble que gira en torno al Ayuntamiento, la iglesia, la lonja y el puerto pesquero.

Rincón en el bario del Portiellu
Rincón en el bario del Portiellu

Han pasado los años y vale, el puente ya no es de madera, las distancias ya no son tan largas y los palacetes se han reconvertido en hoteles que conviven con chalets menos ostentosos. Por la playa ya no pasean señoras con glamourosas sombrillas y los surferos y piragüistas dominan ahora el territorio.

El puente sobr el río Sella parte Ribadesella en dos
El puente sobr el río Sella parte Ribadesella en dos

Ya no se pescan tantas angulas como antaño y en la lonja, la peculiar mesa de subastas a modo de ruleta ya no sirve más que como atracción turística. Las embarcaciones de recreo ya superan con creces a los barcos de faena. Pero Ribadesella se mantiene como una referencia en la costa asturiana. Una villa donde el viajero puede disfrutar, relajarse, hacer deporte y degustar platos elaborados por algunos de los mejores chefs asturianos rodeado de belleza natural y arquitectónica.

Fachada de la lonja de Ribadesella
Fachada de la lonja de Ribadesella

Justo eso es lo que estoy haciendo yo estos días. Empaparme de energía disfrutando de Ribadesella a tope. Os seguiré contando…

Ribadesella calle

2 pensamientos en “Un recorrido por Ribadesella en el oriente de Asturias (I)”

  1. La foto que muestras no pertenece al Gran Hotel del Sella, es el Hotel Villa Rosario.

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