Una reflexión en el aniversario de la muerte del mariscal Tito

Me gustan mucho las efemérides, sobre todo las que se refieren a personajes olvidados, por los motivos que sean. Sabedor de mis “gustos”, un amigo  me ha recordado que esta semana hace 34 años que murió Josip Broz Tito. Justo el 7 de mayo, este hombre que gobernó como un dictador la entonces Yugoslavia multinacional y socialista (desde 1945 hasta1980) habría cumplido 122 años. Pero creo que nadie en Kumrovec, localidad cercana a Zagreb donde nació, va a hacer una fiesta. Ni nadie en la actual Croacia va a recordarle. Por que en la Croacia actual casi nadie quiere saber nada de aquel pasado comunista cuyas trágicas consecuencias aún flotan en el ambiente.

Efectivamente, al pasear por Zagreb uno se da cuenta de que apenas queda nada de aquellos tiempos. Bueno, sí, quedan muchos edificios de corte soviético como estos que ven en la imagen de abajo, barrios enteros de hojalata. Pero estos no suelen aparecer en los circuitos turísticos, están demasiado lejos del centro.

Y en ciertos lugares, muy pocos, pueden verse fotos expuestas del viejo dictador como esta que se expone en el Museo de Arte Contemporáneo de Zagreb.

Su nombre aparece en las preguntas de los turistas, y es justo al escuchar las respuestas cuando uno descubre que, lamentablemente, todavía permanecen abiertas muchas heridas abiertas en aquel entonces. Pero eso es todo. Ni una escultura, ni una plaza dedicada al viajo mariscal, ni nada. Croacia es otro de esos países donde hay que borrar la huella del pasado. He hablado ya de este tema en posts varios anteriores.

Cuenta Milan Kundera en El libro de la risa y el olvido como Clementis, líder comunista checo, le dejó su sombrero a su superior, Klement Gottwald el día en que éste último proclamó, en Praga, el nacimiento de la bohemia comunista. Era 1948 y a foto de ambos se hizo famosa. Años más tarde a Clementis le acusaron de traidor. En el partido optaron por borrar su rastro y le eliminaron de aquella mítica fotografía. Desde entonces, Gottwald aparece solo, pero ¡ojo!, con el gorro de Clementis en la cabeza.

La historia se repite con otros nombres. También Stalin trató de borrar a Trotski… Y ahora son las ex repúblicas soviéticas las que quieren eliminar la huella de la URSS. La fiebre por aniquilar el pasado soviético comenzó al caer muro de Berlín. Este hecho marcó el ocaso de una etapa: el fin de la Guerra Fría, de la Europa dividida, la agonía de un régimen que aún herido de muerte sobrevivió dos años más, ya que la Unión Soviética como tal no dejó de existir hasta 1991. Hasta un mítico 25 de diciembre cuando Mijail Gorbachov, entonces secretario general del Partido Comunista dimitió y la bandera roja con la hoz y el martillo desapareció del Kremlin en la Plaza Roja de Moscú.

El escritor polaco Ryszard Kapuściński recuerda en El Imperio, como a mediados de 1991, en Ucrania, (meses antes de la independencia) apenas quedaban en las calles de Kiev esculturas del líder de la revolución bolchevique. Curioso si tenemos en cuenta que durante los años del dominio soviético se calculaba que podría haber, sólo en Ucrania, unos ¡cinco mil monumentos dedicados a Lenin!.

El caso de Croacia, deseosa de borrar la huella histórica de la vieja Yugoslavia no es excepcional. Y yo me pregunto.  ¿Deberían los checos haber borrado el gorro de Clementis? ¿Deberían derrumbar los barrios de edificios de viviendas grises que evidencian el pasado de toda Europa del este?

¿Es posible enterrar al genio de la historia?

3 pensamientos en “Una reflexión en el aniversario de la muerte del mariscal Tito”

  1. No hay como saber poco para no saber nada. Los “océanos finitos”, poco profundos pecan de simplismo, que no de simplicidad. Seguramente Croacia estará mejor en la EU, di que sí. ¿Sabes cual es la pensión de un abuelo allí o cuanto cuestan los alquileres de pisos o cuanto es el salario mínimo y las condiciones laborales en general de los croatas? ¿sueles viajar una semana mientras lees a Kundera y Kapuściński cuando viajas por el “gran este” o sólo en esta ocasión? ¿para cuando un artículo de ese “país” multicultural llamado África? ¿Acabaste ya “ébano”? Oye prueba con Chinua Achebe, te encantará y seguro que tendrás una gran idea de cómo es África país-continente, casi tan precisa cómo la de Yugoslavia, Croacia y su pasado comunista y su gran presente capitalista europeísta. O pásate un día por Zagreb por el Suversivefest y quizá cambies de opinión. Pero bueno para añadir a tu retahíla de preguntas y como conclusión del comentario ¿deberíamos dejar de leer tu blog?

  2. Cómo me ha gustado este post. Aquí en Italia yo me encuentro más bien lo contrario. No hace falta hablar del imponente homenaje a Vittorio Emanuele que Mussolini levantó en la avenida de los Foros Imperiales, tampoco del barrio que construyó de arquitectura fascista, EUR, a las afueras de Roma. Por lo que referencias al dictador aquí se encuentran a menudo, lo que me ha llevado a plantearme varias cuestiones. ¿Tienen que borrarse todas las huellas de la historia? ¿Por qué los italianos no hablan de Mussolini? Bueno, siempre están los pro Mussolini y los contra. Pero me refiero a que cuando pregunto sobre la Segunda Guerra Mundial todos hablan del daño que causaron los alemanes sin reparar que fue el mismísimo Mussolini quien vendió el alma de este país a su correligionario nazi. ¿Cómo lo enseñarán en las escuelas? Bueno, teniendo en cuenta que a mi en la escuela nunca se me habló de la Guerra Civil tampoco puedo pedir que en cada país enseñen sobre sus propias tragedias. Otra cosa muy interesante que veo constantemente en Roma son las referencias a los fallecidos bien sea por una guerra o por un accidente de tráfico. Aquí todos quieren pasar a la posteridad una vez muertos, y que se vea en las calles. Gracias de nuevo.

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