Una visita a Kjerag, mi deuda pendiente en Stavanger

Hace unos meses abrí un post con esta imagen.

Norway Mice
Norway Mice

Y os contaba que era la elegida por turismo de Noruega para promocionar el segmento MICE, o sea, turismo de incentivos, congresos y eventos.

Ayer, estaba leyendo una revista de viajes ya atrasada (cosas que hacemos los periodistas de viajes de vez en cuando en busca de historias y documentación)  y cual fue mi sorpresa al encontrarme con la misma imagen pero sin zoom. Una antigua campaña invitando a los lectores a visitar Bergen y Stavanger. Olé.

fiordos

Y entonces, confieso, me enfadé mucho. Casi me tiro de los pelos al descubrir que esa roca que hace equilibrios sobre la que posa mi funámbulo favorito (me muero de ganas de conocer al noruego que ha posado para esta campaña) está en Stavanger. Para ser más exactos, es Kjerag, la impresionante cima de la montaña del fiordo de Lyse, situada a mil metros sobre el nivel del mar.

Stavanger barrio antiguo puerta

Pues sí. Hace un par de años estuve en Stavanger y ¡me encantó! esta ciudad noruega, famosa no sólo por ser la urbe donde se concentra la industria del petróleo, por su casco histórico con casas de madera blancas impolutas perfectamente conservadas, protegidas como una joya del patrimonio cultural noruego. Y por ser de donde parte la ruta que lleva a la pulpit rock, quizá la estampa más famosa relacionada con esta ciudad.

Pulpit Rock

Pero Stavanger tiene más. Durante mi estancia también tuve la oportunidad de comer en restaurantes fantásticos (luego me enteré de que esta ciudad es también famosa en todo el país por la calidad de sus fogones y por producir productos tomates, pepinillos o ¡ajos!).  Recuerdo que comí un salmón exquisito en un restaurante que es toda una referencia en la ciudad: Tango, situado en el puerto. No puedo recomendaros un plato concreto de su carta pues cambia cada día según los productos que consigan en el mercado. De verdad, muy recomendable.

Stavanger cocinero y plato de salmon

Y sigo contado cosas qué ver y hacer en Stavanger. Poca gente sabe que en estas fechas es un destino fantástico para ir a la playa. Sí. Hay arenales fantásticos, los mejores del país. Eso sí, el mar del norte está frío como el hielo. Aún así, merece la pena tumbarse un día al sol (que en Noruega en estas fechas luce casi casi 24 horas) por ejemplo en Solastrand, quizá la más popular de la zona, con más de  dos kilómetros de largo. O la de Godalen, calificada por los expertos como una de las más bonitas de todo el sur de Noruega.

Stavanger playa cometas

También al lado del llamado monumento de las tres espadas hay una playa pequeñita. Creo que merece la pena acercarse a contemplar este icono que conmemora la reunificación de Noruega.

Stavanger esculturas dioses

Y sigo. En Stavanger hay un curioso museo de las conservas, industria de la que vivió Stavanger antes de que se descubriese el petróleo. Museos como el de Rogaland, donde se exponen las obras de los grandes pintores desde el siglo XVIII hasta el XIX. Y centros de arte alternativos como el Tou Scene, ubicado en una antigua fábrica de cerveza reconvertida en una institución cultural con espacios para exposiciones, escenarios para representaciones y locales para artistas.

TAUSceneCAPCUL

En fin, que durante mi estancia en Stavanger vi muchas cosas, pero tengo que confesar que me quedé sin hacer la famosa ruta a Kjerag y no pude comprobar en persona si mi querido amigo noruego (el de la foto) está allí petrificado o no.

Por suerte, también me he enterado de que Vueling opera  a operar la ruta directa entre Barcelona y Stavanger a precios fantásticos. ¡Desde 54,99 euro el trayectos! . Por tanto, lo he decidido. Tengo que volver a saldar las deudas pendientes. De este verano no pasa.

 

2 pensamientos en “Una visita a Kjerag, mi deuda pendiente en Stavanger”

  1. Nuestra estancia el pasado verano en Stavanger nos encantó, igual que la “poca” Noruega que conocimos, pero volveremos ya que tenemos “casa”.

    Lo que más nos impactó, a nosotros y a nuestras peques fueron las vistas desde el Preikestolen, el famoso Púlpito. La roca Kjerag no nos dio tiempo, pero nos hubiera encantado, así que nosotros también tenemos una deuda pendiente con Stavanger.

    Salu2

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