Unos ciervos muy normales

invernessblog
Inverness

Una entrada más para mostrar dos fotos. Una (abajo), la de los tatuajes de mi amigo el de Inverness… y otra (la que abre) una estampa de esa misma ciudad tomada a última hora de la tarde. Ambas definen como es esta urbe escondida en el norte de Escocia… y ambas son típicas. Es decir, las probabilidades que tienen de encontrarse a tipos llenos de tatuajes son muchas. Y las probabilidades que tienen de encontrarse con un atardecer como este también son muchas.

Y seguro, si viajan por Escocia vivirán otras muchas casualidades. Por ejemplo, ayer yo viví otra de esas experiencias que sólo le pasan a uno cuando uno está de viaje. Viajabamos, mi compañera Diana y yo, por una carretera, gris, pequeña y solitaria de las Highlands cuando de repente, tres ciervos invadieron la vía.  Los reflejos de Diana funcionaron: menos mal que conducia ella. Si hubiera ido yo al volante, seguro que la cosa no habría acabado tan bien (no quiero ni pensar en la posibilidad de conducir por la izquierda como hacen los habitantes de esta isla… nunca me aclaro al cruzar una calle, como para planterame llevar el volante. ¡Sería un pelígro público!).

Pero lo mejor no fue la idílica visión de esos ciervos trotando por el tapiz de musgo y brezo que dibuja el paisaje escocés. Lo mejor de todo es que Diana, escocesa de pura raza, nunca se había cruzado con unos ciervos tan cerca en toda su vida. Y yo tuve la suerte de tener esa visión en mi primer viaje a este país.

Más tarde, me contaron que en esta época, ese cruce es bastante normal pues los ciervos están en plena berrea (celo) y salen a trotar más que en otros meses del año.

Si sumamos esa normalidad al hecho de que los tipos tatuados como el que me encontré en Inverness tampoco son una excepción en Escocia, un país donde el consumo de alcohol es un problema muy grave. Y añadimos que que los atardeceres bellos también son muy habituales en esta zona del mundo. El resultado es que  nada de lo que les  he contado en estos posts es una exclusiva.

Durante mi estancia en Escocia no he hecho ningún descubrimiento que se salga de lo mornal… pero es que a mi, esa normalidad me gusta. Me gusta lo cotidiano más que lo turístico. La diferencia es que lo que para los lugareños es habitual, para los de fuera es siempre algo nuevo. Y esa sensación de descubrimiento, por simple que sea, es (al menos para mi) maravillosa.

tarujeblog

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