Visita al parque de Timanfaya… ¡en autobús!

Timanfaya Lanzarote cartel

Había estado en Lanzarote en otras ocasiones pero tenía una deuda pendiente: ir al parque de Timanfaya. Ya, vale, ya se. Es como ir a París y no ver la Torre Eiffel. De acuerdo. Sin duda Timanfaya es la mas importante y singular atracción de la isla pero yo no había tenido el gusto. Pero eso se acabó.

Por fin puedo decir que he contemplado con mis propios ojos ese paisaje de aspecto lunar (bueno, es el símil tópico, el que se utiliza siempre aunque he de reconocer que tampoco he visitado nunca a luna por tanto no se cuanto de cierto tiene esta comparación)  y si, me ha gustado mucho pero la visita pero reconozco que la obligación de tener que ir durante todo el recorrido en un autobús cerrado (una guagua según el argot local) no me hizo mucha gracia. No sólo porque este es un sistema especialmente incómodo para los fotógrafos a quienes no nos dejaban ni siquiera poner un pie en la carretera (por eso las imágenes que acompañan este post no son las mejores). Sino porque contemplar todos estos paisajes a través de un cristal y rodeado de turistas (como yo, me incluyo en el grupo) no es el mejor plan que se me ocurre.

Paisaje de Timanfaya
Paisajes de Timanfaya

Vale, lo entiendo. Timanfaya es un Parque Nacional y goza de una protección especial dentro del conjunto de la isla que a su vez está catalogada como Reserva de la Biosfera. Y todas las precauciones que se tomen para que ese entorno se conserve intacto son pocas. Pero si al menos el autobús fuese descubierto, quizá la sensación sería un poco más placentera.

Pero aún así, si obviamos el autobús y la sensación de formar parte de una excursión del Imserso hay que reconocer que el Parque Nacional de Timanfaya es un lugar digno de ver. Y una de las  mejores muestras de hábitat volcánico que existen. Donde las gamas de colores conquistan. Es una pena que la guagua no haga mas paradas más tranquilas que permitan desfrutar de la contemplación de esa increíble gama de negros, esos grises que se vuelven rojizos, esos ocres que se tornan marrones, esos verdes flúor que destacan entre las rocas y cenizas mas oscuras. Pero no, el autobús no para… sigue su curso. Los intensos aromas a azufre no entran por las ventanas. Y el silencio que reina en medio de las dunas de lava no llega a los visitantes.

Dunas de lava en Timanfaya
Dunas de lava en Timanfaya

Pero no, no quiero seguir hablando del poco encantador recorrido en autobús.  Prefiero hablar de los encantos de Timanfaya y de sus curiosidades. Como por ejemplo. ¿Sabíais que en algunas zonas del parque la tierra aún quema? ¿Y que se puede encender un fuego con sólo introducir unas hojas secas en un agujero excavado en la lava? Esa es una de las demostraciones que se hacen, eso si, al lado del centro de recepción donde si que se puede estar de pie sobre la lava.

Demostración de fuego en Timanfaya
Demostración de fuego en Timanfaya

Lo mejor es que en Timanfaya existe un restaurante llamado “El Diablo” donde las carnes se preparan en una gran parrilla que funciona con el calor intenso que emana del propio volcán. Y la verdad, no hay más que acercarse un poco a ese horno natural para comprobar que sin duda, allí abajo debe estar el infierno… pero esa visita la guardamos para cuando nos toque hacer un viaje por el más allá…

Parrilla del restaurante el Diablo, en Timanfaya
El calor de la parrilla del restaurante el Diablo, en Timanfaya, emana de las entrañas de la tierra

7 pensamientos en “Visita al parque de Timanfaya… ¡en autobús!”

  1. Tenía doce años cuando fui a Timanfaya, me impactó el paisaje. Junto con la cueva de los jameos del agua, posiblemente el mejor recuerdo de la isla. Gracias a tu post, he vuelto a Lanzarote.

    Un saludo,

  2. Como te dije en otro post, estuve allí, claro, también con el bus. Discrepo con todos: conociendo al turista medio, la gran mayoría, es el mejor medio de viajar por allí para la protección total de una paisaje casi único a nivel mundial, como es el parque de Timanfaya.
    Ojalá fuera de otro modo, pudiéramos disfrutar de veras con la luz natural y, acaso, en solitario, un paisaje tan espectacularmente hermoso. Pero tal y como lo vemos, está en el estado más puro, primigenio y respetado en el que puede estar. Si abrieran el paso al turista…pues eso. Ya sabemos lo que pasaría. Ahora solo existe la carretera que cruza el parque, cuya construcción ya es un intrusismo en su forma natual. Me di por contenta.
    -el pollo del restaruante, espectacular también de sabor. 🙂

  3. Impresionante Timanfaya. Pero estoy de acuerdo con vosotros. El autobún no mola nada de nada. La protección no tiene que ser sinonimo de prision y ver ese paisaje desde un autobus cerrado es como asesinar su encanto.

  4. Es lo que hay; pero merece la pena el recorrido en autobús. En cualquier caso, estaría bien que habilitaran algunos senderos para realizar a pie.
    Ignoro si ahora existen; cuando yo estuve allí, no los había.

  5. Me encantan las fotos. Y eso que las has quitado desde un autobus. Que bonito debe ser todo eso. Me apunto Lanzarote en mi lista de viajes.

  6. No me creo que hoy escribas sobre un lugar que yo he visitado y tu no. ¡Increíble! Llevas recorrido medio mundo y sin embargo no habías estado en el “paisaje lunar” de Timanfaya. Por cierto, efectivamente no sabemos realmente si se parece al paisaje de la luna o no pero estoy segura que tu serás de las primeras en visitarla y nos informarás puntualmente desde allí. Serás la primera cronista viajera lunar. ¿Qué te parece? Bueno, amiga. Como siempre, ha sido un palcer leerte y saber de tí. Que sigas disfrutando de las islas Canarias.

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