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Marrakech,  Marruecos

Cenar en la plaza de Jemaa el Fna en Marrakech

Si viajas a Marrakech, tienes que cenar en la plaza de Jemaa el Fnaa. Tomar un zumo de naranja y un cuscús con dátiles mientras contemplas encantadores de serpientes, te haces un tatuaje con henna, gritas ante la imagen de un faquir. Y relajarte con un te de menta en la mano mientras contemplas desde un café este circo humano que sorprende a todo el que lo contempla por primera vez. Una visita cargada de rituales que te recomiendo cumplir si quieres disfrutar de la plaza con más vida de Marruecos.

Marrakech es una de las ciudades que más me gustan de Marruecos. Una de las cosas que más me gusta hacer cuando la visito es acercarme a la genuina plaza de la plaza de Jemaa el Fna donde todo suena a delicioso caos.

Vista de la plaza de Jemaa el Fnaa al anochecer
Vista de la plaza de Jemaa el Fnaa al anochecer

Me fascina ver a a los peculiares encantadores de serpientes (que cobran por cada foto que les haces), a  los extraños personajes que viven de interpretar del Corán (que cobran por cada foto), a los antiguos aguadores (que cobran por cada foto) y los cientos de personas que regatean para lograr ese trofeo fotográfico.

El mejor zumo de naranja de Marrakech

Me gusta, siempre que voy a la plaza Jemaa el Fna, tomarme un buen vaso de zumo de naranja natural del que venden en todos los puestos y que en ningún otro lugar del mundo sabe tan rico como en Marrakech.

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Puesto de especias en Marrakech

Me gusta el olor característico de esta plaza: a cuscús, a pincho moruno, a humo, a dátiles dulzones, a hierbabuena, a pan de azúcar, a humo, a jengibre, a te de menta, a humo… o sea, todos los olores de Marrakech concentrados en pocos metros.

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Puesto de naranjas en la plaza de Jmaa el Fna

Otro de los detalles que chocan de esta plaza es ese ruido ensordecedor. Sonidos que salen de viejos transistores, voces en todos los idiomas, estruendo de cacharros, aplausos ante los faquires, gritos de los lugareños, cantos que llaman a la oración, rezos, ¡chillidos de niños!.. pero ¡que gusto!

Me gusta cenar en alguno de los chiringuitos de la plaza, o tomarme un té hirviendo en la terraza del café de Francia (creo que existe todavía) y ver todo ese circo humano desde lo alto de la terraza.

Una medina que es un laberinto

Y por supuesto, me fascina perderme por la Medina de Marrakech.  Un laberinto de callejuelas protegido por la UNESCO donde orientarse es difícil pero donde, si rebuscas, uno puede se encuentran tesoros. Y no te preocupes si te pierdes en ese lío de callejuelas estrechas. Al final, tarde o temprano seguro aparecerás en la plaza del Jemaa el Fna, el corazón de Marrakech, a donde llevan todos los caminos.

Puesto de alfombras en la Medina de Marrakech
Puesto de alfombras en la Medina de Marrakech

Pero ojo, la plaza de Jemaa el Fna es uno de los imprescindibles de Marrakech pero hay más. Esta ciudad nacida alrededor de un oasis en medio de la nada, da para mucho.  Aparentemente siempre es lo mismo pero no, si se escarba un poco se descubre una ciudad completamente distinta. ¿Cuál es tu rincón favorito de Marrakech?

 

5 Comments

  • RAMHD

    CUIDADO con el puesto de comidas nº17.
    Olvidaos de él. Sabíamos que comer en la plaza podía tener sus riesgos pero caímos en la trampa. Mucho cuidado con el puesto número 17, son una ESTAFA TOTAL.
    Después de que dos chicos muy graciosos nos convencieran con sus canciones, sus bromas y sus buenas palabras, nos sentamos a comer.
    El camarero nos preguntó qué queríamos comer dándonos solo 3 opciones así que nosotros escogimos la que nos apeteció.
    Al rato empezaron a llegar platos a la mesa. Lo llamamos y le dijimos que nosotros solo habíamos pedido 3 brochetas de pollo con verdura y no todo lo que nos estaban poniendo. Nos dijo que no nos preocupáramos que todo estaba incluido. Le dijimos que nosotros ni habíamos pedido el cuscús, ni los platos de verduras, ni las porciones de no se qué más que nos trajo pero nos hizo gestos como que no nos preocupáramos que era todo por parte de la casa. De hecho, el empleado que luego se pasa a cobrar, nos vio que habíamos preguntado. Pero bueno, sin pensar más, los comimos. La sorpresa vino cuando pedimos la cuesta. Nos habían cobrado TODOS los platos que él por cuenta propia nos había traído un total de 55€ euros. Más del doble de lo que habíamos pagado por comer las noches anteriores en las terrazas de la plaza. Le explicamos lo sucedido y que nosotros lo habíamos avisado de que no habíamos pedido eso y nos dijo que si no los queríamos que no nos los hubiéramos comido. Total, UNA ESTAFA. NO VAYAIS JAMAS AL PUESTO 17. ESTAFADORES.

  • hombrerrante

    inşallah, que dicen por aca.
    Acabo de llegar a tu blog, espero verte por alla (o por aca). Tal vez en la plaza quien sabe…
    Un saludo!

  • Marta

    qué buenos recuerdos y las mismas sensaciones que tú! también la visité por última vez hace cuatro años y estoy deseando volver!!!!!!

  • maria

    Nani,

    creo que el Cafe de France sigue donde estaba. Para esta hora ya casi casi lo habrás averiguado…
    Yo te recomiendo el puesto 31, con el mejor merguez de Marrakech servido en platos de latón y rodeado de familias marrakechíes.

    Y sin duda, un té de menta o un vaso de leche con lavanda en el Café des Êpices, con unas vistas inmejorables del mercado de las especias y que por cierto, tienewifi ( siempre de agradecer cuando uno está de viaje ) y unos sombreros personalizados geniales.

    Y creo que es casi casi pecado irse de Marrakech sin haber cenado en La Mammounia.

    Besos, disfrútalo y compra muchas kassas y jabón negro¡¡¡

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