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Ruta por Brujas por las obras de la Trienal de arte TraumA 

Brujas es una ciudad que puede presumir por conservarse en gran parte tal y como era cuando se creó. Abundan las casas datadas en el siglo XII o XIII, fecha de la que son algunos de sus más importantes monumentos. Pero tiene Brujas otra cara más moderna que asoma a través de proyectos con el arte como protagonista. Por ejemplo la Trienal, evento que se celebra cada tres años. Durante seis meses las calles de la ciudad flamenca se llenan de proyectos que unen su pasado con el presente. E invitan a reflexionar sobre el futuro. Este año toca y su título es muy significafivo: TraumA

Cada tres años la ciudad flamenca de Brujas se viste de arte. Y este año toca. Vuelve la Trienal, la tercera edición de un proyecto artístico que arrancó en los años 60 y 70. Y que tras un tiempo de letargo se recuperó con su esencia actual en 2015. Una iniciativa que invita a ver la ciudad con otros ojos.

Uno de los muchos atractivos de la Trienal es que las obras se ubican en distintos rincones de la ciudad. Buena excusa para calzarse un zapato cómodo y salir al encuentro de los 13 proyectos que dan forma a este espectáculo de arte y modernidad que este año lleva el nombre de TraumA. Y que puedes contemplar hasta el 24 de octubre de 2021.

Justo eso fue lo que hice. Alquilar una bicicleta y moverme por Brujas como un ciudadano más disfrutando no sólo de la contemplación de estos grandes montajes. También viviéndolas pues ese es otro de los objetivos de la Trienal y de TraumA. Que la gente entre en contacto con el arte y con la arquitectura.

¡YA SE PUEDE VIAJAR A BÉLGICA!
Bélgica está abierta al turismo, eso sí, para entrar hay que pasar algunos trámites.

Si viajas a Flandes, Bruselas o a cualquier otro lugar de Bélgica y tu estancia supera las 48 horas tienes que rellenar un formulario de localización de pasajeros, al menos 48 horas antes de tu llegada. En el formulario te pedirán número de vuelo, dirección durante tu estancia, tus datos de contacto y que certifiques si estás vacunado o si dispones de pruebas que confirmen que eres negativo en Covid-19. 

Un banco con pinchos

Bueno, lo cierto es que no todas las obras permiten esa interacción. Por ejemplo, la primera que me encontré, inatalación de la Nadia Kkabi- Linke más bien invita a lo contrario, a alejarse. Es un conjunto de bancos organizado en forma de círculo y llenos de pinchos. Un rincón donde os aseguro no apetece nada sentarse. Ni siquiera para contemplar el monumental Ayuntamiento de Brujas que tiene justo en frente. Majestuoso edificio gótico que presume por ser el más antiguo de los Países Bajos, originario del año 1376.

Un abrazo de metal

Hay otras obras que sí permiten esa interacción entre el visitante y el arte. Si no padeces vértigo, te animo a subirte al andamio de Héctor Zamora. Una gran estructura de metal que rodea un árbol. Un abrazo que encierra al gran pino austríaco en una jaula.

Se puede entrar en la instalación y mientras asciendes ves como las ramas se buscan la vida para escapar de su cárcel de metal. Las vistas desde lo alto son la recompensa al esfuerzo.

Un laberinto de columnas

Los árboles también son los protagonistas del pabellón de los arquitectos Gijs Van Vaerenberg. Pero estos son más bien columnas metálicas que se entrelazan entre si dando forma a un extraño bosque. Un laberinto por el que puedes caminar pero donde hay muchos obstáculos que debes salvar para avanzar. Muy curioso.

Una muralla con raíces gigantes

También con árboles juega Henrique Oliveira en su obra titulada “desnaturaleza”. Este artista brasileño utiliza la vieja muralla de Brujas como punto de apoyo de unas raíces gigantes que parecen auténticas y que bailan sobre las aguas del canal de Augustijnenrei, del siglo XII . Sin duda, una de las obras más fotogénicas de TraumA, y que evoca a lugares exóticos como el templo de Angkor en Camboya. Y situada a cinco minutos de la plaza del Mercado.

Venecia en Brujas

A su lado encontramos una instalación un tanto carnavalesca. La belga Nadia Naveau ha instalado un conjunto de máscaras con espejos, una imagen que recuerda los bailes de disfraces de Venecia, la otra gran ciudad famosa por tener canales como Brujas.

Telas para vestir un canal

Nos vamos ahora a otra instalación que derrocha color. Amanda Browder es la creadora de las telas que visten el canal de Verversdijk, donde antaño vivía el gremio de tintoreros a quienes la artista rinde un homenaje.

Para crear este manto ha recurrido a los ciudadanos de Brujas quienes han contribuido creando sus propios trozos de tela, los cuales se han unido como si fuese un patchword gigante. El resultado es fruto de “Felices Coincidencias” y ese es justo su título.

Un tiovivo macabro

Menos alegre es el tiovivo de Hans Op de Beek. Un tiovivo cuyos personajes no son niños disfrutando sino esqueletos y personajes extraños dignos de una película de terror. Fantasmas de color gris que parecen sacados de una pesadilla. Una mezcla extraña entre una atracción de feria cuyo fin es alegrar que se transforma en una “danza macabra”.

Nueva heroína en el beaterio de Brujas

Una de las ideas de la Trienal es que mientras recorres las instalaciones visites rincones maravillosos de Brujas. Y así llegamos al beaterio, uno de mis lugares favoritos de la ciudad. Y donde Johanna Malinowska ha situado la escultura llamada “Quién teme a Natasha”. Una mujer anónima que durante muchos años ocupó un lugar importante en Gydinia, Polonia. Y que desapareció tras la ocupación soviética.

Natasha vuelve a ver la luz en otro lugar donde lo femenino late con fuerza. El beaterio de Brujas. Un complejo amurallado del siglo XIII donde habitaban las beguinas. Mujeres que vivían en comunidad alejadas de los hombres. Ojo, no eran monjas ni tenían nada que ver con la Iglesia Católica, institución que rechazaba tanto por la corrupción existente en el clero como por su desprecio a todo lo femenino. Es más, Roma llegó a acusar a las beguinas de ser herejes y brujas.

En Flandes se conservan varios beaterios y el de Brujas, Patrimonio de la Unesco, es  uno de los más bonitos (junto al de Lovaina). Las beguinas vivían en casas independientes, dentro de un recinto amurallado donde había de todo. Hospital, colegio, iglesia… No hacían votos de pobreza y tenían libertad de movimientos. Entraban y salían cuando querían.

En el beaterio cierro este recorrido por la Trienal de Brujas 2021, aunque reconozco que más que un «trauma» por lo contemplado lo que siento es felicidad tras contemplar tanta belleza. Gracias por darnos excusas para volver una y mil veces a Brujas.

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