Archivo de la categoría: Curiosidades viajeras

Una boda en la playa en Isla Mauricio

La vida en el paraíso llega a su final. Como despedida, un poco de lluvia. Parece que lo hacen adrede, para que nuestros cuerpos se vayan adaptando poco a poco al cambio de estación. La verdad es que parece increíble. Uno pasa del pleno verano al gélido invierno en cuestión de horas y si viajar … Seguir leyendo Una boda en la playa en Isla Mauricio

Langosta con un ministro en una playa de Isla Mauricio

Estos días hay en Isla Mauricio overbooking de periodistas llegados de todos los rincones del mundo. Nos han traído para mostrarnos que en esta isla hay más que sol y playa. Durante las jornadas anteriores nos han ensenado naturaleza, mercadillos, templos, hoteles… pero la arena ni pisarla. Vale, si, un poco para hacer alguna foto … Seguir leyendo Langosta con un ministro en una playa de Isla Mauricio

Percebes y garbanzos

Saludos desde isla Mauricio. Aquí estoy sí. Aunque tengo q reconocer q mi cabeza esta un poco trastocada. Y mi cuerpo. Agotado tras 12 horas de vuelo desde París (mas otra q nos regalo el piloto de retraso cuando ya habíamos embarcado). Y otras tantas mas q tengo q sumar de los tramos entre Coruña … Seguir leyendo Percebes y garbanzos

Las historias de otros viajeros

Desde que empecé con este blog he recibido varios correos de lectores comentándome, de manera privada, experiencias viajeras vividas, felicitándome por el blog (alguno que otro también criticándome), pidiéndome consejos sobre destinos o explicándome sus puntos de vista y sus problemas personales. Recibir esos correos me gusta, si. Me gusta que la gente se dirija a … Seguir leyendo Las historias de otros viajeros

Nace un blog de viajes. Primer post de la viajeraempedernida.com

Viajar es un sueño, un vicio personal del que me gustará hacerles partícipes. Pero ojo, un aviso. Es también una enfermedad que se contagia así que si se “enganchan” a este blog donde pienso contarles todo lo que me ocurra en mis viajes, en directo y en primera persona, no quiero saber nada. No me pidan explicaciones ni indemnizaciones. Más que nada por que creo que el antídoto contra la “enfermedad del viajero empedernido” no se ha inventado. Y si alguien lo tiene, por favor, que no me lo diga. No me quiero curar.