¿Por qué llaman caballas a los ceutíes? Un viaje por los gentilicios más curiosos
Estos días hemos visto por muchos medios la campaña «Todos somos caballas», una acción de apoyo a Ceuta que ha puesto de actualidad el nombre popular con el que se conoce a los ceutíes. Aprovecho esta acción para hacer un repaso por otros gentilicios curiosos que no siempre aparecen en los mapas ni en los documentos oficiales. Pero que forman parte del lenguaje popular, Por ejemplo los carbayones de Oviedo (el cual me aplico pues nací a la sombra del árbol que nos da nombre); los pucelanos de Valladolid, los gatos de Madrid. Y también fuera de España donde encontramos los ticos para mencionar a de los nacidos en Costa Rica o los kiwis a los originales de Nueva Zelanda. Detrás de cada palabra hay un pescado, un árbol… o una leyenda. Pequeñas historias de cada lugar que, cuando se conocen, ayudan a entender mucho mejor un destino y a quienes viven en él.

Durante los últimos días, una palabra ha saltado desde Ceuta a los informativos, las redes sociales y los campos de fútbol de toda España: caballas. Y la pregunta surge de forma inmediata. ¿Quiénes son “los caballas”? ¿Por qué se llama así a los habitantes de Ceuta?.
La campaña «Todos somos caballas», lanzada en apoyo a Ceuta, ha conseguido hacer popilar un gentilicio hasta ahora desconocido para muchos españoles. Una acción original que me ha llevado a reflexionar sobre esos gentilicios no oficiales que en muchas ocasiones explican un lugar mejor que muchos folletos turísticos.
¿Por qué llaman caballas a los de Ceuta?

Es la pregunta que surge al momento. ¿Por qué se llama caballas a los habitantes de Ceuta? Así es. A ceutíes se les conoce también como caballas. Esta segunda denominación tiene que ver con la abundancia de caballa (el pescado) en sus aguas. Y con la tradición marinera de la ciudad, una de sus actividades más potentes. De tanto pescar caballas, el nombre terminó quedándose también con quienes vivían allí.
Eso si, cabe destacar que es un nombre identitario y de uso habitual, no una expresión despectiva. Y la Real Academia Española recoge la palabra como sinónimo coloquial de ceutí.
Pero este gentilicio popular no es una excepción. Hay muchs mas casos parecidos. Por ejemplo, los de Oviedo (mi ciudad) somos ovetenses y también carbayones; los de Valladolid sonvallisoletanos pero también pucelanos. Y si viajamos fuera de España vemos como los de Costa Rica son costarricenses y ticos.
Son palabras que se aprenden viajando, hablando con la gente y prestando un poco de atención. Algunas nacieron de un pescado. Otras, de un árbol, una forma de hablar o un símbolo nacional. La identidad de un lugar no siempre está en sus grandes monumentos.

¿Son realmente gentilicios?
No todos lo son en sentido estricto. El gentilicio suele formarse a partir del nombre actual o histórico de un lugar: España, español; Ceuta, ceutí; Oviedo, ovetense. En cambio, muchas de estas denominaciones son seudogentilicios, gentilicios populares o apodos colectivos que el uso de la gente y su aceptación ha consolidado. Algunas han llegado incluso al Diccionario de la lengua española.
Eso no significa que cualquier mote local sea válido. Los hay nacidos de rivalidades y algunos incluso despectivos que molestan. Por eso en este resumen personal he intentado dejar fuera los que, creo, pueden tener carga despectiva y me he centrado en destacar las denominaciones asumidas con afecto.
Gentilicios populares en España y en el mundo
| Lugar | Gentilicio habitual | Nombre popular | Origen o relación |
|---|---|---|---|
| Ceuta | Ceutí | Caballa | La pesca y la vinculación de la ciudad con el mar |
| Oviedo | Ovetense | Carbayón | El Carbayón, antiguo roble centenario convertido en símbolo de la ciudad |
| Valladolid | Vallisoletano | Pucelano | El nombre popular de Valladolid, Pucela, de origen discutido |
| Aragón | Aragonés | Maño /Mañico | Voz coloquial de origen incierto y también expresión afectiva |
| Madrid | Madrileño | Gato | Tradición popular madrileña vinculada a la agilidad de un guerrero según una antigua leyenda. Para ser gato hay que tener al menso tres generaciones nacidas en Madrid |
| Huelva | Onubense | Choquero | Por el choco (sepia) y su importancia gastronómica en la ciudad |
| Málaga | Malagueño | Boquerón | Uno de los pescados más típicos de la cocina malagueña |
| Costa Rica | Costarricense | Tico | El uso habitual del diminutivo -ico, terminación que los costa ricenses usan constantemente: EJ: chiquitico, momentico, gatico… |
| Puerto Rico | Puertorriqueño | Boricua | Borikén o Borinquen, nombre co elqie los indígenas taínos llamaban a la isla |
| Nueva Zelanda | Neozelandés | Kiwi | Pájaro endémico de las islas convertida en símbolo nacional |
El Carbayón: el árbol que sigue vivo en Oviedo

Como os contaba antes los habitantes de Oviedo somos ovetenses, pero también carbayones (ojo, con y, no carballones como veo muchas veces mal escrito). El nombre es un homenaje al Carbayón, un enorme roble que se levantaba a la altura del número 4 de calle Uría, la arteria más importante de la capital del Principado de Asturias, y que fue talado en 1879. Actualmente, una placa señala el lugar que ocupó y parte del tronco original se conserva en el vestíbulo del Ayuntamiento.
El viejo carbayón tiene su hermano junto al Teatro Campoamor, roble que tomó el relevo simbólico del original y que se plantó en 1950. Es el cariñosamente llamado “el Carbayín”. Aquel árbol se secó y en 1970 se cambió por otro que aún sigue junto al teatro. La historia sumó un nuevo capítulo hace unas semanas, en agosto de 2026, cuando se plantó en la también céntrica calle de Palacio Valdés otro carbayón de unos 60 años, 12 metros de altura y alrededor de 7.000 kilos.
Y aún hay más. Carbayón es también el nombre del dulce más conocido de Oviedo. Una creación de la confitería Camilo de Blas creada en 1924 para representar a la ciudad en la primera Feria Internacional de Muestras de Asturias, celebrada en Gijón. Es una delicia de hojaldre rellena de almendra, huevo y azúcar y que cumplió cien años el pasado 2024.

Pucelanos, maños y gatos: palabras con misterio y leyenda
Vamos ahora con los vallisoletanos o pucelanos, nombre que, se dice, tiene que su origen en el nombre antiguo de Valladolid Pucela. La RAE recoge pucelano, aunque el origen de la palabra continúa difuso.
Los aragoneses son también maños o mañicos. Su etimología tampoco está muy clara, pero el Diccionario de la lengua española confirma que, además de designar coloquialmente a los naturales de Aragón, la palabra se utiliza como expresión de cariño.
Los que nacen en Madrid además de madrileños pueden ser gatos, acepción que también la RAE considera coloquial. Pero tienen matices. Su origen está en la agilidad de un soldado que al parecer escaló la antigua muralla como un felino y su hazaña fue clave para la liberación de la ciudad. Ojo, es una leyenda difícil de demostrar, pero que si duda ha calado. Eso sí, para merecerse este apelativo se dice que hay que ser madrileño con al menos tres generaciones de antiguedad.

Choqueros, cañaíllas y boquerones: cuando el mar da nombre
En Huelva, los onubenses son también choqueros, por el choco o sepia, el pescado más típico. En San Fernando, Cádiz, sus habitantes son cañaíllas, como el molusco que habita en la bahía. Y los los habitantes de Málaga son malagueños y boquerones.
La pesca, la actividad económica y la cocina son pues parte del paisaje, la cultura y la memoria de estas ciudades y no sorprende que hayan terminado entrando también en su manera de nombrarse.

Ticos, boricuas y kiwis: gentilicios populares internacionales
Vamos ahora un poco más lejos. Los costarricenses se llaman a sí mismos ticos y ticas, denominación relacionada con su tradicional uso del diminutivo terminado en -ico o -ica. La RAE la recoge como sinónimo coloquial de costarricense.
Los puertorriqueños son también boricuas, palabra procedente de Borikén o Borinquen, el nombre que los indígenas taínos dieron a la isla. El término, reconocido por la RAE, mantiene vivo un estrato antiguo de la identidad puertorriqueña.
Y saltamoa a Nueva Zelanda donde viven los internacionalmente como Kiwis, y no es por la fruta. El nombre hace referencia al pájaro endémico de las islas convertido en símbolo nacional. En Turismo de Nueva Zelanda explican que el apodo se hizo popular entre los soldados del país durante la Primera Guerra Mundial y acabó aplicándose al conjunto de la población.

Lista interminable de gentilicios curiosos no oficiales
Y la lista podría seguir de punta a punta de España. Vuelvo a mi querida Asturias para señalar otros dos que me encanta: en Cudillero están los pixuetos, ligados al pasado pesquero de la villa. Y en Grado, los moscones.
Sigo por Galicia donde se escucha a los habitantes de Santiago de Compostela autodenominarse picheleiros; los de Vigo son olívicos; y los de A Coruña, donde resido, somos herculinos;
Y sigo. ¡Hay tantos! En Leganés, los pepineros; en Alcorcón, los alfareros; y en Toledo, los bolos. los de Laredo, pejinos; y los de Astorga y la Maragatería, maragatos. En Almería, los almerienses son también indálicos, por la figura rupestre del Indalo que es todo un emblema de la provincia. En Lanzarote encontramos a los conejeros, un nombre nacido de la abundancia de conejos que hubo en la isla y del comercio de sus pieles…
Pescadores, leyendas, olivos, héroes… Cada nombre abre una puerta distinta a la historia del lugar. La próxima vez que viajes, prueba a preguntar: ¿cómo os llamáis aquí cuando no os llama nadie de fuera? La respuesta puede contar mucho más que cualquier guía.

Una palabra puede contener un destino
Lo interesante de estos nombres es que nadie los diseñó en un despacho. Han nacido de forma espontánea y recuerdan lo que se pescaba, el árbol que hubo en una calle, una manera de hablar o el animal con el que un país decidió identificarse. El eco reciente de caballas lo demuestra: no ha hecho falta inventar una expresión nueva. La palabra ya estaba allí.
Después de años trabajando en la promoción de destinos, cada vez lo tengo más claro: las historias más bonitas no siempre se crean; en la mayoría de las ocasiones se descubren y se adaptan. Ese es mi trabajo, encontrarlas y darles forma. Para encontrarlas hay que hablar con la gente, investigar, leer, viajar en el tiempo y mirar con cierta distancia lo que los locales desde dentro no valoran o consideran demasiado cotidiano para tener valor.
Antes de convertir un apodo en campaña conviene comprobar su origen y saber cómo lo reciben los vecinos. Ahí está la diferencia entre contar bien el relato de un territorio y una simple ocurrencia publicitaria.
El gentilicio oficial nos dice de dónde es alguien. El apelativo popular, cuando la comunidad lo siente como propio, nos cuenta algo más: cómo se reconoce ese lugar a sí mismo.
Y ahora la pregunta es inevitable: ¿cómo llaman a los habitantes de tu tierra, además del gentilicio oficial? ¿Me ayudas a completar esta lista de nombres curiosos?
Preguntas frecuentes sobre los gentilicios populares
¿Cuál es el gentilicio de Ceuta? ¿Resulta ofensiva la palabra caballa?
El gentilicio oficial es ceutí. Caballa es un gentilicio popular cariñoso en referencia al pescado mas capturado en sus costas. Está recogido por la RAE y no tiene caracter despectivo.
¿Qué diferencia existe entre un gentilicio y un seudogentilicio?
El gentilicio se forma normalmente a partir del nombre actual o histórico de un lugar, como ceutí u ovetense. El seudogentilicio o apodo colectivo nace de una característica, un alimento, un símbolo o una costumbre local, como caballa, carbayón o choquero.
¿Existen gentilicios populares fuera de España?
Sí. Los costarricenses se llaman también ticos; los puertorriqueños, boricuas; y los neozelandeses son conocidos internacionalmente como kiwis.
Sobre la autora: Nani Arenas es periodista especializada en turismo y consultora en comunicación estratégica. Desde 2008 escribe en La Viajera Empedernida sobre destinos, tendencias y esas historias locales que ayudan a entender un territorio.
