Galicia,  General

Quince detalles claves a la hora de reservar un hotel

Todo lo que necesitas saber para poder reservar el mejor hotel. Detalles que debes tener en cuenta según el viaje que tengas en la cabeza.

Habitación de hotel

Los viajeros pasamos muchas muchas horas en hoteles. A veces son establecimientos fantásticos mejores que nuestra casa y donde nos quedaríamos el resto de nuestra vida. Otras toca pasar la noche en hoteles de menor categoría, bien porque no podemos permitirnos pagar uno mejor, porque el hotel en cuestión es el más cercano al lugar que nos interesa, o el único con disponibilidad. Luego, hay alojamientos para todos los gustos.

Los hay más clásicos,  de diseño, hay casas rurales o establecimientos ultramodernos para urbanitas. Hay establecimientos “sólo para adultos”, vacacionales. Nuevos, reformados o muy viejos y “machacados” con sabor a rancio. Eso sí, duerma donde duerma, hay detalles que siempre valoro a la hora de elegir un hotel. Aquí los requisitos que creo todo establecimiento turístico debe cumplir en el siglo XX.

No me importa viajar en clase turista en los aviones (bueno, si me dan bussioness en un vuelo intercontinental ¡bienvenido sea!); no me importa tener mil entrevistas concertadas en un viaje de trabajo. o ver trescientos museos… no me molesta caminar y caminar, lo que haga falta, o que haga frío o calor. Soy una persona bastante fácil y me adapto bastante bien a todo. Pero lo que no soporto es un hotel cutre, lo siento, me deprime mucho. Y os aseguro que me ha tocado dormir en muchos hoteles muy deprimentes, quizá por eso los odio tanto.

Llegas por fin al hotel tras un día de trabajo en cualquier ciudad del mundo. Es el momento de llamar a mi casa. En mi caso, mis hijas se ponen al teléfono y me cuentan lo que han hecho en el cole. La pequeña me dice “mamá, ¿rónre eztáz?”. Y mi marido, muy cariñoso, me pregunta por séptima vez “¿dónde están los zapatos de tenis de las niñas? ¿a qué hora tienen mañana natación?. ¿Cual es la dosis del jarabe para la tos? ¿¡CUANDO VUELVES!?. Después de tener una conversación tan entrañable como esta, toca ubicarse y disfrutar de esos momentos de soledad.

1. El wifi

Lo primero y no lo mas importante, pero si clave al menos para mi a la hora de elegir un hotel. Una óptima conexión wifi. Y por supuesto, gratuita. Si este detalle falla en un hotel en el que me alojo, lo apunto en mi lista para siempre. Ya tengo unos cuantos. No poder trabajar y dejar colgados a clientes por el fallo de una conexión en un hotel es una experiencia de lo más desesperante, la cual no sólo me perjudica profesionalmente. Me enfada mucho como clienta.

2. Los enchufes

Que tenga muchos enchufes en la habitación, a ser posible varios cerca de la mesita de noche donde. yo al menos, pongo siempre a cargar el teléfono, la tableta… pero también necesito recargar todos los días las “pilas” de la cámara, el ordenador, la batería externa… ¡Mínimo necesito conectar cinco aparatos todos los días! Y si viajo con compañía, esas necesidades se multiplican por dos.

3. Los horarios

Los horarios de desayuno, de entrada (chek in) y salida (chek out)… Me molesta bastante, sobre todo cuando estoy de vacaciones, tener que levantarme pronto para desayunar. Esos hoteles vacacionales que cierran los desayunos ¡un sábado o domingo! a las 10:30 deberían estar prohibidos por ley. No pido que a las 13 horas me reciban con zumos de frutas recién exprimidos o croissanes recién horneados, pero al menos una tostada y un café, que creo no es tan difícil.

4. Los productos

Hablando de desayunos. Aunque no soy de las que come mucho a primera hora (razón por la cual casi nunca contrato desayunos en mis viajes de trabajo pues como solo tomo café no me compensa pagar los mínimo 6/8 euros que cuesta este servicio en un hotel medio), me gustan los hoteles que sirven desayunos diferentes. Con zumos naturales (los zumos de bote deberían estar prohibidos por ley), frutas frescas y variadas (declaro la guerra contra el melocotón y la pera en almíbar), panes variados…  Resumen, sanos y a ser posible con opciones para los amantes de la comida equilibrada y natural. 

5. Detalles personalizados

No es decisivo en absoluto pero me gusta que me reciban con algún detalle en la habitación. Unos bombones, una carta de bienvenida… Hay hoteles especiales donde se esmeran en agradar al cliente que anto que es muy de agradecer. Por ejemplo a tarta instagran de catar. O el albornoz de accor. Pero no pido tanto. Sólo un pequeño guiño que me haga sentir “diferente”.

6. Las amenities

Agradezco un balo equipado con todos los detalles. Secador, toallas suaves y grandes, detalles “femeninos” a veces muy necesarios como compresas, acondicionador para el pelo… Especialmente valoro unas amenities preciosistas, y si son de alguna marca conocida, mejor. No me gustan esos hoteles que tienen el jabón y el gel en “cutres” bolsitas de plástico ni me gustan los hoteles que tienen dosificadores de champú en la ducha. Y si. Lo confieso. Si las amenities de un hotel me gustan me las llevo, pues me resultan muy prácticas cuando me toca dormir en otro que no es tan detallista.

7. Ducha potente y de fácil manejo

Agradezco también una ducha potente, con un chorro de agua fuerte. Y si son duchas sencillas de manejar, mejor. He estado en hoteles donde me he sentido una completa inútil ante una ducha de manejo imposible. Tener que leer un manual de instrucciones a las 7 de la mañana para saber de qué agujero sale el agua no me gusta nada. Además siempre me equivoco y acabo con un chorro de agua inesperado ¡gélida! sobre mi cabeza. No se me ocurre pero forma de empezar el día.

8. El placer de un buen baño

Y si además de la ducha, hay bañera, mejor. Si hay tiempo, confieso que soy de las que disfruto con un baño relajante, un pequeño placer que me doy en contadas ocasiones. Pero sí. Hay hoteles con bañeras que parece que piden a gritos que te tomes un poco de tiempo para ti mismo. ¡Bendita obligación!.

9. Limpieza

La limpieza por supuesto. Pero este punto no deberia estar en esta lista, es un básico que debería darse siempre por supuesto. Un hotel, sea de la categoría que sea, siempre debe estar impecable, por todas partes. Lamentablemente no es así. Hace unos meses tuve una mala experiencia.  Se me cayó un pendiente que rodó debajo de la cama. Cuando me dispuse a rescatarlo, recogí tal cantidad de polvo que no puede evitar llamar a recepción y  manifestar mi opinión de tan desagradable sorpresa. Borrado para siempre de mi lista.

10. La cama, el colchón y la decoración

Por supuesto, valoro la cama, el colchón, las almohadas. Y la decoración para mi también es decisiva a a hora de elegir hotel.  El estado de animo cambia mucho si la decoración de la habitación es cálida, los muebles son nuevos y bonitos… Valoro mucho el buen gusto y más en un hotel donde voy a pasar muchas horas.

11. El espacio disponible

Soy mujer y lo reconozco. Me cuesta hacer maletas pequeñas y siempre viajo con mucho equipaje pues nunca se sabe lo que te puede pesar en un destino. Y soy de las que pienso que es mejor llevar siempre  una maleta equipada con todo lo necesario. Por eso me molestan esos hoteles de habitaciones minúsculas, especialmente las que destinan a viajeros individuales, donde no tienes espacio literal para abrir tu equipaje y tienes que andar saltando sobre la maleta durante los días de estancia. y dejar toda la ropa colgada en una silla. Por eso siempre pudo habitación doble para uso individual, pero ni con esas.

12. Servicio de habitaciones 24 horas

Otra cosa que valoro es que el hotel tenga un buen restaurante. O un buen servicio de habitaciones Hasta hace poco eso era relativamente fácil en Europa, donde era normal comer y cenar en los restaurantes de los hoteles, no, no me refiero a los clientes sino a los habitantes de la ciudad en cuestión.

En los últimos años eso se ha puesto de moda también en España. En Madrid hay hoteles cuyos restaurantes tienen overbooking. Pero mi demanda es mucho más sencilla. Lo que de verdad agradezco es poder pedir algo para cenar en la habitación a cualquier hora, aunque sea una simple ensalada. Me he tocado hacer el cheking aveces muy trde, ttras muchas horas de viaje en las qu eno he teino tiempo de comer nada y encontrarme que como es muy tarde ya n me sirven nada para poder encañar al menos el estómago. Acostarme con sensación de hambre no me gusta nada.

13. Una habitación con vistas

Las vistas son también muy importantes. No pido nada del otro mundo, sólo que la habitación no de a un patio interior feo, sucio y oscuro como me ocurrió hace unas semanas en un hotel muy céntrico (y de cuatro estrellas) en Madrid. ¡Qué depresión! Menos mal que solo pasé allí una noche.

14. ¡Que huela bien!

Que importante es que el hotel huela bien. Hay muchas cadenas que perfuman sus habitaciones con aromas propios, exclusivos.  Es tan agradable entrar a un establecimento que huele bien. El año pasado en Madrid también, dormí en un hotel que olía literalmente MAL. Protesté y me dijeron que quizá lo que me molestaba era el producto que utilizaban para desinfectar. No lo se, el caso es que en pleno enero tuve que dormir con ¡la ventana abierta toda la noche! para no intoxicarme. Otro hotel donde nunca más me verán el pelo. De todas formas. como se que soy muy especial con los olores suelo llevar siempre en la maleta agua perfumada la cual utilizo casi siempre para perfumar todos aquellos lugares donde los olores que percibo no son de mi agrado.

15. La ubicación

Por supuesto, es muy importante la ubicación. Si me voy de vacaciones a la playa, que esté cerca del mar. Si viajo a una capital europea, que tenga cerca una estación de metro o se pueda caminar al centro. Si me voy a esquiar, mejor si el hotel está a pie de pistas. Si quiero relax, busco una casa rural en un entorno idílico. No siempre demando lo mismo pero me paso mucho tiempo analizando mapas en busca de la localización idónea para mi viaje.

Hay otras ocasiones en las que esas estancias fuera de casa se convierten en pequeñas vías de escape para desconectar de ciertas rutinas. Sobre todo si el hotel de destino es bueno. Eso es fundamental. La sensación de vivir esa “soledad” en un hotel cutre es desoladora, sin embargo, cuando el hotel que toca es nuevo, cómodo, la cosa cambia un poco. Uno se siente solo igual sí. Pero el spá, la sauna, el wifi, el gimnasio… ayudan a matar el tiempo. las almohadas blanditas y el baño tiene una bañera gigante.

8 Comments

  • Sonia

    Lo mejor del hotel Finisterre su solana, una piscina de agua salada donde van los mas pijos de La Coruña pues esta abierta para socios.

  • HANANBELLA

    yo me quede un par de veces en el finisterre y me gusto mucho como hotel… muy comodo, limpio y decoracion moderna y muy chula y buen servicio… ninguna queja. Eso si, no comi allí ni un solo día. creo que en coruna hay restaurantes muy buenos y meterse en el restaurante un hotel da perezaaaa.

  • Carol

    Soy de Madrid y en verano tengo
    una boda en elFinisterre.
    Estaba buscando informacion de ese hotel
    y me a sorprendido ver que es el elegido de Letizia Ortiz.
    Asi que creo que voy a imitarla y q voy a aprobechar y dormire alli unos dias
    asi aprobecho y conozco La Coruna que debe ser una ciudad muy bonita.

  • Marta

    Yo estuve una vez en una boda en el Finisterre y la comida no me parecio nada del otro mundo. Espero que el restaurante del que hablan sea un poco mejor.

  • maría

    Con respecto al Finisterre tengo que decir que ya sabía de su buen hacer. El año pasado hicimos allí la cena de Navidad de mi empresa y este año repetimos. La cocina es fantástica y el sitio es estupendo. En concreto el restaurante, es, en mi opinión, uno de los más bonitos de Coruña con esas maravillosas vistas al mar y a la ciudad… Además se come bien que es por supuesto lo más importante.

  • Nani Arenas

    Hola.
    Me han enviado un correo desde el hotel Finisterre con nueva información sobre su restaurante y sobre la estancia de los Príncipes de Asturias.
    Dice así:
    “Hola Nani. Efectivamente, los príncipes almorzaron en el restaurante “Novo”. De menú tuvieron: ensalada de vieiras con frutos secos, tomate y alcaparras, de entrante y después un variado de especialidades gallegas: Mejillones en escabeche, Empanada de bacalao y pasas, jamón, Tosta de chicharrones con pan de brona, Pulpo á Feira, Zamburiñas asadas con aceite verde y vinagre de módena, Navajas a la plancha y croquetas de bogavante y mango. De postre, filloas rellenas de crema con salsa de chocolate negro.
    Cuando nuestro chef fue a saludarles, los príncipes le comentaron que les había gustado mucho el menú y la princesa destacó la Tosta de chicharrones.
    Se ve que el Finisterre y su restaurante son una referencia para la Casa Real en sus visitas a A Coruña ya que el pasado octubre los reyes también nos eligieron para almorzar cuando vinieron en visita institucional.
    El restaurante Novo ofrece una cocina tradicional pero elaborada de una moderna y cuidada, con una presentación de los platos, exquisita. La carta es amplia, basada en productos de temporada. Destaca el “Menú Gastronómico”, una degustación con una amplia variedad de platos (por 43 euros). Y el “Menú Ejecutivo”, (33 €), en el que se puede elegir entre tres entrantes, un plato principal y postre. Ambos precios incluyen bebidas e iva”.

  • nenomadaleno

    Un buen hotel siempre se agradece. Pero cuando voy de viaje prefiero los hotelitos pequeños, más familiares. Tan sólo los busco para dormir, ducharme y cargar las baterías de la cámara. Y que estén bien situados. Sobre todo para hacer fotos. Hay terrazas que te alegran el comienzo o el final del día. Me gusta vivir lo más posible la ciudad en la que estén.
    Respecto a lo de comer en el Finisterre, tomo nota.
    Una puntualización: con lo chulísima que es A Coruña, y, corregidme si me equivoco, y los pocos restaurantes con vistas a la playa o al mar que tiene.

  • Juan

    Hola, solo puedo aportar una cosa. Es todo un placer cenar en el Finisterre, es tranquilo, tiene un muy buen servicio, muy buena calidad y un precio muy razonable. Ni que decir de las vistas de la que puedes disfrutar desde el salon o de lo comodo que estas en los reservados del mismo restaurante para las cenas o comidas de trabajo.
    Yo vivo parte del año en hoteles, el Finisterre es un lujo a un precio estupendo.
    Un saludo desde Bangladesh.

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