Qué ver en el castillo Malbork, patrimonio medieval de la Unesco en Polonia

Nos vamos de viaje a Polonia, un país lleno de historia. Al recorrerlo salen al paso rincones que ayudan a entender mejor Europa. En estas tierras laten las huellas del nazismo, de la II Guerra Mundial, del dominio soviético, la Guerra Fría pero también hay símbolos que nos evocan a tiempos más remotos. El castillo de Malbork, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, es un ejemplo. Una fortaleza digna del libro de los récords nacida en la Edad Media y cuyas piedras tienen muchas curiosidades que contarnos.

El castillo de Malbork está a orillas del río
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El castillo de Malbork está a orillas del río

Empiezo la visita situando el castillo de Malbork, sito a sólo una hora en coche desde  Gdansk y, por tanto, visita obligada si haces un viaje por el norte de Polonia, lo cual es más que recomendable.

Construido allá por el siglo XIII por la Orden de los Caballeros Teutones, presume el castillo de Malbork por ser la fortaleza gótica más grande de Europa y del mundo hecha en ladrillo, típico material de construcción en toda Polonia por la escasez de canteras de donde extraer piedra.  Nació con el nombre de castillo de Mariemburg en honor a la Virgen María de quien los teutones eran grandes devotos. Actualmente es uno de los 13 lugares de Polonia protegidos por la Unesco.

VISITA GUIADA DESDE GDNASK A MALBORK EN ESPAÑOL
Si te alojas en Gdansk puedes contratar una excursión al castillo y a otros rincones interesantes en la zona con un acompañante de habla hispana que puedes reservar pinchando en este mismo enlace. Muy recomendable por la gran carga de interés histórico que tiene el norte de Polonia.
Malbork es un castillo de ladrillo rojo
Malbork es un castillo de ladrillo rojo

Los caballeros teutones en Polonia

Se ubicaron en esta zona de Prusia después de ser expulsados de Jerusalén, en Tierra Santa, de donde eran originarios. En su nuevo asentamiento, se hicieron ricos cobrando altos impuestos a todos los que navegaban por el río Nogat (afluente del Vístula). También impusieron tasas al comercio del ámbar, la industria más potente de la zona. Así acumularon grandes riquezas parte de las cuales invertían siempre en el castillo, donde los caballeros residían como una orden monacal dedicada a la guerra y a la oración. En sus orígenes la fortaleza fue un símbolo de modernidad y un enclave importante alrededor del cual se creó el pueblo de Malbork.

Pero su aspecto actual no es el original. A lo largo de su historia el castillo pasó por muchas manos. Los teutones, odiados por polacos y lituanos, desaparecieron en 1410 tras perder la batalla de Grünwald. El castillo empezó un peregrinaje casi eterno, saltando de mano en mano: lituanos, príncipes polacos, suecos invasores… aunque es en el siglo XX cuando todo se complica.

Entrada al castillo de Malbork
Entrada al castillo de Malbork

Centro de formación de jóvenes hitlerianos

Durante los años de la ocupación la ciudad de Mariemburg estuvo en manos alemanas. Cuando estalló la II Guerra Mundial los monumentales salones del castillo se convirtieron en cuartel del ejército nazi. Hitler siempre se confesó gran admirador de los guerreros teutones. Durante algunos años Marlbork llegó a ser un centro de formación para las juventudes hitlerianas y durante una temporada también funcionó como campo de concentración.

Degustación de panes en el restaurante del castillo
Degustación de panes en el restaurante del castillo

Al finalizar el conflicto, en 1945 los soviéticos conquistaron la localidad y en represalia contra el Führer destruyeron casi por completo el castillo. Según unos hallazgos recientes, asesinaron a todos los aproximadamente 1500 alemanes que no habían huido tras la caída del tercer Reich. La ciudad pasó entonces a manos polacas y cambió su nombre por el actual: Malbork

Por suerte todo ha sido reconstruido y es otro de los muchos ejemplos de cómo Polonia ha resurgido de sus cenizas como se puede observar en Varsovia o en la ya mencionada y vecina Gdansk.  Una foto a la entrada nos recuerda el estado en el que quedó el castillo en 1945.

Ruinas del castillo de Malbork tras los bombardeos de 1945
Ruinas del castillo de Malbork tras los bombardeos de 1945

Una vez dentro del castillo, esa sensación de desastre desaparece. Hace ya años que el castillo fue reconstruido y todo luce hoy como era en sus orígenes. Al recorrer las estancias, salones y pasillos del castillo de Marbolk uno viaja directamente a la Edad Media, a los años del poder de los caballeros teutones.

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 Detalle del refectorio del castillo
Detalle del  refectorio  del castillo

El castillo gótico más grande de Europa

La visita es un tanto agotadora por la monumentalidad y dimensiones de la fortaleza. Ya he dicho antes que es castillo gótico más grande de Europa. Me cuenta mi guía acompañante que la superficie de todo el recinto supera los 210.000 metros

cuadrados y que es ¡cuatro veces más grande! que el castillo de Windsor en Inglaterra. En su interior llegaron a vivir ¡3000 personas!, gran parte de ellos soldados.

Durante el recorrido por las estancias uno se sumerge en una lección de historia. Un viaje a través de un universo de curiosidades centenarias. Mi consejo es que te lo tomes con calma y guardes, al menos, una mañana entera para verlo todo bien. Si quieres puedes quedarte a comer en alguno de los dos restaurante estilo medieval que hay dentro de la fortaleza. También hay tiendas donde llevarte recuerdos varios.

Detalle de un techo ornamentado con frescos
Detalle de un techo ornamentado con frescos

Todo el recinto está rodeado por una muralla con diversas puertas y torreones. Una vez dentro, apuntar que la fortaleza está dividida en tres zonas: el castillo alto, el medio y el bajo.  Es quizá el palacio del que era el Gran Maestre el más monumental tanto por su arquitectura, por sus obras de arte y los frescos, muebles, objetos decorativos… como por su concepto innovador para la época.

Una fortaleza innovadora para la época

Cabe destacar por ejemplo como las estancias personales del que era el “jefe de los teutones” tenía un baño privado, algo completamente excepcional en aquellos años. También una especie de guardarropa que recuerda a nuestros actuales armarios empotrados.

La religión, siempre presente en el castillo
La religión, siempre presente en el castillo

Asimismo es muy interesante el innovador sistema de calefacción que hay en todo el castillo con un sistema de calor moderno que irradiaba desde las estufas a otras estancias a través de complejos conductos internos.

Curiosa es también la visita a las celdas, cuyas paredes de ladrillo estaban reforzadas por placas de hierro y ventanas estrechas por las que apenas entraba un rayo de luz.

Malbork tiene muchos rincones fotogénicos
Malbork tiene muchos rincones fotogénicos

O las  cocinas donde se puede ver cómo se organizaban para alimentar a tantas personas. Y la importancia que los teutones daban a la comida con la que agasajaban a sus invitados. Cuentan que utilizaban la gastronomía para sorprender y mostrar su poder. En sus despensas siempre había frutas exóticas, las mejores carnes, productos diferentes traídos de rincones lejanos y excelentes cocineros dedicados a la creación de recetas diferentes.

Detalle de las cocinas
Detalle de las cocinas

También hay capillas, iglesias y motivos religiosos repartidos por distintos rincones.  Un jardín cementerio donde yacen algunos de los caballeros teutones que aquí habitaron. También se conserva un molino de harina, estructura clave que permitía el abastecimiento incluso en épocas de guerra o asedios. Y un museo donde se exponen piezas de ámbar.

Rincón de los jardines del castillo
Rincón de los jardines del castillo

Resulta chocante pensar cuántas historias se han vivido entre estas paredes. Si cierras los ojos y te dejas llevar por la imaginación escucharás como en los pasillos retumban aún los pasos de los religiosos teutones, de los guerreros varios o los tacones de las botas de los nazis.

Ahora lo que se escucha son las pisadas de los visitantes y lo que se ve es un ejército jóvenes visitantes llegados desde todos los rincones que quieren hacerse selfies en las estancias más monumentales. Un lugar curioso que no debes dejar de visitar si haces un viaje por la bella Polonia.

El castillo está protegido por la Unesco
El castillo está protegido por la Unesco

Información práctica: horarios, visitas guiadas..

El castillo de Malbork abre de lunes a domingo de 9 a 18 horas. En verano hay también visitas nocturnas los jueves y los viernes de 20:45 a 22:15 y espectáculos de luz y sonido.

En este enlace puedes comprar tus entradas y elegir si quieres una visita guiada (en polaco) o prefieres hacer el recorrido por tu cuenta con audioguías disponibles en español, inglés, francés, italiano y ruso.

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