Qué ver en Cadaqués y Portlligat, rincones que enamoraron a Dalí

Hay destinos que no pillan de paso a ningún sitio. Cadaqués es uno de esos lugares que merece un desvío en cualquier ruta. Bella localidad mediterránea situada en la provincia de Girona, en la Costa Brava, ya cerca de la frontera con Francia. Oculta tras el Cabo de Creus. Donde Dalí fijó su residencia y dejó su huella para siempre. Para llegar no sólo hay que tener voluntad. Además hay que atravesar una estrecha carretera empinada y llena de curvas ¡más de cien!. No te asustes. No dejes que estos pequeños obstáculos se interpongan en tu voluntad viajera. Cuesta llegar pero la recompensa es enorme. Cadaqués merece mucho la pena.

Panorámica de Cadaqués
Panorámica de Cadaqués

Antes de lanzarme a describir Cadaqués apuntar que se encuentra a 175 kilómetros de distancia de Barcelona, a 800, aproximadamente, de Madrid. Y sólo 40 kilómetros de la frontera con Francia.

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Casa de Dalí en Portligat, formada por un conjunto de casas de pescadores
Casa de Dalí en Portligat, formada por un conjunto de casas de pescadores

Una vez ubicados toca recordar otro apunte clave para entender este entorno maravilloso. Cadaqués está ligada a una de las figuras más importantes del arte universal: Salvador Dalí. Un genio nacido en Figueras (a poco menos de una hora en coche) que supo ver los encantos de esta tierra donde veraneaba de pequeño. Y donde ya de adulto instaló su morada y su taller. Fue en la cercana Portlligat donde el artista fijó su residencia oficial junto a su musa, su fiel y amada Gala. Un rincón escondido y tranquilo, oculto del mundo en una pequeña cala.

1. La casa de Dalí en Portlligat

Pero ojo, nada de mansiones. Dalí montó su templo particular en una sencilla casa de pescadores. Matizo, en realidad aprovechó un conjunto formado por varias viviendas unidas y situadas estratégicamente con vistas al oeste. Con razón presumía Dalí por ser el “primer español” en ver salir el sol. Un espectáculo al que el artista tenía acceso desde su propia cama, situada ante una ventana estratégicamente creada para la contemplación de dicho fenómeno.

Habitación de Dalí en Portlligat
Habitación de Dalí en Portlligat

La casa Dalí de Portlligat está abierta al público. Forma parte de las visitas que componen el llamado “triángulo Dalíniano” , junto con el Teatro Museo de Figueres (donde nació) y el castillo de Púbol (creado para su adorada Gala). Al entrar en la casa de Portlligar llama la atención observar que todo se conserva tal y como estaba cuando él vivía.

Desde esta ventana Dalí veía salir el sol
Desde esta ventana Dalí veía salir el sol

También sorprende comprobar que no estamos ante una mansión recargada y extravagante. La casa de Dalí en Portlligat es todo lo contrario. Un oasis de color y frescura. Un espacio tranquilo, inspirador, situado en un paraje hermoso y solitario. Un entorno perfecto para la vida creativa, pero donde todos los detalles apuntan a sus peculiares moradores.

Entrada a la casa Dalí de Portlligat
Entrada a la casa Dalí de Portlligat

La visita te permite recorrer las distintas estancias de la casa. Su dormitorio, su taller, donde se conserva un gran cuadro, incompleto, obra en la que el artista trabajaba cuando murió, un 23 de enero de 1989.

Cuadro en el que trabajaba Dalí cuando murió
Cuadro en el que trabajaba Dalí cuando murió

En los exteriores donde destaca la piscina. Y el jardín. Un consejo. Tómate tiempo para disfrutar de la experiencia, pues son muchos los detalles que seguro te gustará descubrir por ti mismo. Esta es una visita para el disfrute de los sentidos.

Estampa del jardín de Portlligat
Estampa del jardín de Portlligat

Desde Portlligat se puede ir andando a Cadaqués, paseo que Dalí hacía con frecuencia. Una ruta hermosa a través del camino viejo. En la que asoman rincones tan hermosos como el cementerio, con vistas al mar y desde donde se contemplan algunas de las panorámicas más hermosas de la zona.

Cuadro de Cadaqués pintado por Dalí
Cuadro de Cadaqués pintado por Dalí

El artista era un enamorado de Cadaqués. Durante su juventud pasó largas temporadas en Francia y siempre insistía en la añoranza que sentía por su tierra. Echaba de menos su luz y sus colores, sentimientos siempre presentes en su obra.

2. El Cadaqués que conquistó a Dalí

Al recorrer las callejuelas estrechas de Cadaqués uno siente estar inmerso en una pintura de Dalí. Pronto aparecen elementos familiares como las arcadas, la silueta de la iglesia, las casas blancas apiñadas… Al final del paseo marítimo puede verse una escultura con forma de marco, un juego que permite ubicar toda la panorámica de Cadaqués en los márgenes de un cuadro. Es quizá la foto más típica.

Escultura homenaje a Dalí
Escultura homenaje a Dalí

No ha pasado tanto tiempo. Quedan en Cadaqués todavía lugareños que recuerdan perfectamente a Dalí paseando por estas calles, sentado en las terrazas. Siempre con sus extravagantes abrigos, con su bastón y con los bigotes perfectamente peinando como era habitual.  Quedan tiendas y bares en Cadaqués con fotos suyas y las anécdotas que circulan son miles. También hay una escultura homenaje que recuerda a todos la figura del más famoso habitante de este sugerente pueblecito de pescadores.

Callejuela de Cadaqués
Callejuela de Cadaqués

3. Las playas y los vientos de Cadaqués

Toca ahora profundizar en las entrañas de Cadaqués. Pronto asoma otro detalle que choca a muchos visitantes. Aquí no hay grandes playas de arena blanca, sino más bien calas llenas de rocas. Conviene tenerlo en cuenta al hacer la maleta: importante acordarse de guardar unas zapatillas o escarpines con los que poder proteger bien los pies en el agua.

Atentos también a los vientos, habitantes habituales de Cadaqués, cuya morada oficial está instalada en el cercano cabo de Creús, la punta más oriental de la Península y otra de las referencias de la zona. Cuentan con son hasta once los hijos del Dios Eolo que por aquí pululan a sus anchas: el levante, el mestral, el garbí, el ponent, el migjorn. Y quizá el más famoso y más temido: la tramontana.

DÓNDE DORMIR EN CADAQUÉS
No es un destino rebosante de hoteles, y en temporada baja son pocos los que abren. Recomiendo dos. Si te gusta despertarte con unas vistas hermosas de este lugar, el preciosista hotel Rec de Palau es una opción. si prefieres alojarte en pleno centro te recomiendo el Hotel Octavia. A dos pasos de la casa de Dali tienes el encantador hotel boutique spa Calma Blanca.
Vistas de Cadaqués desde el hotel Rec de Palau
Vistas de Cadaqués desde el hotel Rec de Palau

Dalí fue un imán para otros artistas y bohemios varios que no dudaron en pasar temporadas en este rincón donde la vida transcurría sin sobresaltos. La llegada de estos “forasteros” fue bienvenida, especialmente por que Cadaqués vivía por aquellos años cierto declive. La industria de salazón que floreció a principios del siglo XX había desaparecido. Los viñedos de cuya explotación vivían muchos lugareños se había ido al traste debido a la filoxera que atacó a las cepas en 1885. Y los olivos, buenos productores de aceite, desaparecieron con la ola de frío gélido que asoló al Alto Ampurdán allá por 1956.

Panorámica de Cadaqués
Panorámica de Cadaqués

La llegada de los “amigos de Dalí” fue un revulsivo para la localidad. Por aquí pasaron Duchamp, Luis Buñuel. O Federico García Lorca quien describió la localidad como un lugar de “paisaje eterno y actual, pero perfecto”. Poco a poco corrió la voz y Cadaqués se puso de moda. Empezaron a llegar los turistas y la recóndita localidad se convirtió en punto obligado de paso para los itinerarios turísticos que recorren la Costa Brava y seguidores de la huella de Dalí.

Lo mejor de todo es que Dalí ya no está, el tiempo ha pasado pero Cadaqués conserva ese aura mágica y espiritual. Y aunque su nombre es bien conocido sigue siendo ese pueblo pequeño pesquero, rodeado de montañas y bañado por las cálidas aguas del Mediterráneo que contemplaba la hermana de Dalí, Ana María, desde su ventana. Quizá ese aislamiento natural, esa sensación de insularidad es la clave de la sensación de tiempo dormido.

Soportales de Cadaqués
Soportales de Cadaqués
RUTA GUIADA POR LAS HUELLAS DE DALÍ
Recorre los lugares asociados a la figura del artista acompañado de un guía que te contará todos los secretos y anécdotas de Dalí en Portlligat, Cadaqués y Creus. Reserva aquí tu visita.
Selfie en el cabo de Creus
Selfie en el cabo de Creus

4. La puesta de sol en el faro de Creus

Recomiendo también dedicar tiempo para recorrer el cercano  Cabo de Creus – la punta más oriental de la península Ibérica y cuya silueta abrupta también inmortalizó Dalí en muchos cuadros. Un enclave misterioso donde las cumbres de los Pirineos se unen al Mediterráneo. Donde el sol asoma entre acantilados y se pone siempre ante un buen número de espectadores. Gentes llegadas desde muchos lugares que no quieren el baile de colores que se forma para despedir al astro rey. Da igual que sople mucho viento, tampoco importa el frío… ver como se apaga el sol desde el faro es siempre una experiencia recomendable.

5. Dónde comer en Cadaqués

Si quieres disfrutar de playas hay opciones cercanas,  como la Almadrava, o Cala Montjoi, con su arena de tono grisáceo y famosa por haber sido el refugio del prestigioso restaurante El Bulli, el icono de Ferrán Adriá.

Ya no se puede ir a comer a El Bulli, cerrado desde el 2011. Pero si se puede en Cadaqués degustar platos elaborados por algunos de los chefs allí formados. Si te apetece esta opción no dejes de ir a comer al restaurante El Compartir. Proyecto gastronómico creado por los que fueron jefes de cocina en El Bulli: Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas, dueños también de otro restaurante en Barcelona llamado Disfrutar.

Ensaladilla rusa del Compartir
Ensaladilla rusa del Compartir

El Compartir de Cadaqués está pensado como, su propio nombre indica para que los comensales coman en plan picoteo. Siempre con productos locales y de temporada como protagonistas de la carta y con presentaciones sencillas para platos aparentemente simples pero a la vez sorprendentes.

La oferta es variada y hay desde platos modernos hasta recetas tradicionales, por ejemplo los arroces. O la crema catalana. Clásicos que no faltan en el menú. Sin duda, un buen cierre para una visita que seguro os va a dejar el mejor sabor de boca.

Crema catalana del Compartir
Crema catalana del Compartir

¿Algún otro restaurante o consejo que añadir que debamos tener en cuenta en nuestra visita a Cadaqués?

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