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Cadaqués y Portlligat: qué ver en los pueblos que enamoraron a Dalí

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Hay destinos que no pillan de paso a ningún sitio. Cadaqués es uno de esos lugares que merece un desvío en cualquier ruta. Bella localidad mediterránea situada en la provincia de Girona, en la Costa Brava, ya cerca de la frontera con Francia. Oculta tras el Cabo de Creus. Donde Dalí fijó su residencia y dejó su huella para siempre. Para llegar hay que atravesar una estrecha carretera empinada y llena de curvas ¡más de cien!. No dejes que estos pequeños obstáculos se interpongan en tu voluntad viajera. Cuesta llegar pero la recompensa es enorme. Damos un paseo por todo lo que puedes ver y hacer en Cadaqués y Portlligat.

Panorámica de Cadaqués
Panorámica de Cadaqués

¡Bienvenidos a Cadaqués! Probablemente uno de los pueblos más bonitos de la costa de Cataluña y del Mediterráneo. Y muy cerca está Porlligar, pequeña localidad famosa por ser donde vivió Dalí.

Cómo llegar a Cadaqués y a Portlligat

Antes de lanzarme a describir qué hacer en Cadaqués y en Portlligat apuntar una se encuentra muy cerca de la otra. En el norte de la provincia de Girona. Aproximadamente a unos 175 kilómetros de distancia de Barcelona, rumbo norte. A unos 800 kilómetros aproximadamente, de Madrid. Y sólo 40 kilómetros de la frontera con Francia.

Mapa de como llegar a Cadaques
Mapa de cómo llegar a Cadaqués

Sólo hay una carretera de acceso a Cadaqués (también puedes ir por mar si tienes barco) y no es una vía fácil. Es la GI-614, una carretera de montaña llena de curvas por la que vas a tener que circular si o si para llegar a Cadaqués primero y a Portlligat después. Paciencia, sobre todo el verano pues los atascos son habituales y la circulación puede llegar a ser tan lenta que desespera. Mejor si viajas a Cadaqués en temporada baja cuando no hay tantos problemas de tráfico.

Una vez en Cadaqués, mejor deja el coche en alguno de los parkings que encontrarás a la entrada. Si puedes evita conducir por el laberinto de callejuelas, especialmente en verano, puentes o días de mucha afluencia de gente pues aparcar es otra pequeña pesadilla. Pero Cadaqués es pequeño y las distancias son cortas, perfecto para pasear y disfrutar olvidándose del volante.

Casa de Dalí en Portligat, formada por un conjunto de casas de pescadores
Casa de Dalí en Portligat, formada por un conjunto de casas de pescadores

Qué ver en Portlligat, la casa de Dalí

Una vez ubicados toca recordar otro apunte clave para entender este entorno maravilloso. Cadaqués está ligada a una de las figuras más importantes del arte universal: Salvador Dalí. Un genio nacido en Figueras (a poco menos de una hora en coche) que supo ver los encantos de esta tierra donde veraneaba de pequeño. Y donde ya de adulto instaló su morada y su taller.

Fue en la cercana Portlligat donde el artista fijó su residencia oficial junto a su musa, su fiel y amada Gala. Un rincón escondido y tranquilo, oculto del mundo en una pequeña cala a pocos kilómetros de Cadaqués (hasta se puede ir caminando). Y donde recomiendo empezar la visita. Portlligat se ve en poco tiempo y sirve como introducción a lo que luego se puede ver y hacer en Cadaqués.

Al llegar te sorprenderá ver que en Portlligat es un pequeño pueblo que huele a mar, habitado por hombres dedicados a la pesca. No hay mansiones. Dalí montó su templo particular en una sencilla casa de pescadores. Matizo, en realidad aprovechó un conjunto formado por varias viviendas unidas y situadas estratégicamente frente al mar y con vistas al oeste.

Con razón presumía Dalí por ser el “primer español” en ver salir el sol. Un espectáculo al que el artista tenía acceso desde su propia cama, situada ante una ventana estratégicamente creada para la contemplación de dicho fenómeno.

Habitación de Dalí en Portlligat
Habitación de Dalí en Portlligat

Visita a la casa de Dalí en Portlligat

La casa Dalí de Portlligat está abierta al público. Forma parte de las visitas que componen el llamado “triángulo Dalíniano” , junto con el Teatro Museo de Figueres (donde nació) y el castillo de Púbol (creado para su adorada Gala). Al entrar en la casa de Portlligar llama la atención observar que todo se conserva tal y como estaba cuando él vivía.

Desde esta ventana Dalí veía salir el sol
Desde esta ventana Dalí veía salir el sol

También sorprende comprobar que no estamos ante una mansión recargada y extravagante. La casa de Dalí en Portlligat es todo lo contrario. Un oasis de color y frescura. Un espacio tranquilo, inspirador, situado en un paraje hermoso y solitario. Un entorno perfecto para la vida creativa, pero donde todos los detalles apuntan a sus peculiares moradores.

Entrada a la casa Dalí de Portlligat
Entrada a la casa Dalí de Portlligat

La visita te permite recorrer las distintas estancias de la casa. Su dormitorio, su taller, donde se conserva un gran cuadro, incompleto, obra en la que el artista trabajaba cuando murió, un 23 de enero de 1989.

Cuadro en el que trabajaba Dalí cuando murió
Cuadro en el que trabajaba Dalí cuando murió

En los exteriores donde destaca la piscina. Y el jardín. Un consejo. Tómate tiempo para disfrutar de la experiencia, pues son muchos los detalles que seguro te gustará descubrir por ti mismo. Esta es una visita para el disfrute de los sentidos.

Estampa del jardín de Portlligat
Estampa del jardín de Portlligat

Qué ver en Cadaqués

Desde Portlligat se puede ir andando a Cadaqués, paseo que Dalí hacía con frecuencia. Una ruta hermosa de no más de media hora a pie a través del camino viejo. En la que asoman rincones tan hermosos como el cementerio, con vistas al mar . Y desde donde se contemplan algunas de las panorámicas más hermosas de la zona.

Cuadro de Cadaqués pintado por Dalí
Cuadro de Cadaqués pintado por Dalí

El artista era un enamorado de Cadaqués. Durante su juventud pasó largas temporadas en Francia y siempre insistía en la añoranza que sentía por su tierra. Echaba de menos su luz y sus colores, sentimientos siempre presentes en su obra.

Al recorrer las callejuelas estrechas de Cadaqués uno siente estar inmerso en una pintura de Dalí. Pronto aparecen elementos familiares como las arcadas, la silueta de la iglesia, las casas blancas apiñadas… Al final del paseo marítimo puede verse una escultura con forma de marco, un juego que permite ubicar toda la panorámica de Cadaqués en los márgenes de un cuadro. Es quizá la foto más típica.

Escultura homenaje a Dalí
Escultura homenaje a Dalí

No ha pasado tanto tiempo. Quedan en Cadaqués todavía lugareños que recuerdan perfectamente a Dalí paseando por estas calles, sentado en las terrazas. Siempre con sus extravagantes abrigos, con su bastón y con los bigotes perfectamente peinando como era habitual.  Quedan tiendas y bares en Cadaqués con fotos suyas y las anécdotas que circulan son miles.

También hay una escultura homenaje que recuerda a todos la figura del más famoso habitante de este sugerente pueblecito de pescadores.

Callejuela de Cadaqués
Callejuela de Cadaqués

La huella de Dalí en Cadaqués

Dalí fue un imán para otros artistas y bohemios varios que no dudaron en pasar temporadas en este rincón donde la vida transcurría sin sobresaltos. La llegada de estos “forasteros” fue bienvenida, especialmente por que Cadaqués vivía por aquellos años cierto declive.

La industria de salazón que floreció a principios del siglo XX había desaparecido. Los viñedos de cuya explotación vivían muchos lugareños se había ido al traste debido a la filoxera que atacó a las cepas en 1885. Y los olivos, buenos productores de aceite, desaparecieron con la ola de frío gélido que asoló al Alto Ampurdán allá por 1956.

RUTA GUIADA POR LAS HUELLAS DE DALÍ
Recorre los lugares asociados a la figura del artista acompañado de un guía que te contará todos los secretos y anécdotas de Dalí en Portlligat, Cadaqués y Creus. Reserva aquí tu visita.
Panorámica de Cadaqués
Panorámica de Cadaqués

La llegada de los “amigos de Dalí” fue un revulsivo para la localidad. Por aquí pasaron Duchamp, Luis Buñuel. O Federico García Lorca quien describió la localidad como un lugar de “paisaje eterno y actual, pero perfecto”. Poco a poco corrió la voz y Cadaqués se puso de moda. Empezaron a llegar los turistas y la recóndita localidad se convirtió en punto obligado de paso para los itinerarios turísticos que recorren la Costa Brava y seguidores de la huella de Dalí.

Lo mejor de todo es que Dalí ya no está, el tiempo ha pasado pero Cadaqués conserva ese aura mágica y espiritual. Y aunque su nombre es bien conocido sigue siendo ese pueblo pequeño pesquero, rodeado de montañas y bañado por las cálidas aguas del Mediterráneo que contemplaba la hermana de Dalí, Ana María, desde su ventana. Quizá ese aislamiento natural, esa sensación de insularidad es la clave de la sensación de tiempo dormido.

Soportales de Cadaqués
Soportales de Cadaqués

El tiempo en Cadaqués ¡ojo con el viento!

Atentos también al tiempo en Cadaqués, localidad donde siempre sopla el viento. Los habitantes de Cadaqués están acostumbrados pero ojo, los vientos pueden ser molestos para los visitantes. La culpa de este tiempo ventoso la tiene el el cercano cabo de Creús, la punta más oriental de la Península y otra de las referencias de la zona. Cuentan con son hasta once los hijos del Dios Eolo que por aquí pululan a sus anchas: el levante, el mestral, el garbí, el ponent, el migjorn. Y quizá el más famoso y más temido: la tramontana. Así, pues atento al tiempo en Cadaqués antes de organizar tu excursión.

Vistas de Cadaqués desde el hotel Rec de Palau
Vistas de Cadaqués desde el hotel Rec de Palau

Hoteles recomendados dónde dormir en Cadaqués

Cadaqués no es un destino rebosante de hoteles. Y en temporada baja son pocos los que abren. Yo me baso en mis visitas y os recomiendo dos donde yo me he alojado cuando he visitado la zona.

Si te gusta despertarte con unas vistas hermosas de este lugar no lo dudes y reserva en el preciosista hotel Rec de Palau es una opción. Eso sí, es un hotel en el que dependerás del coche pues se ubica en un alto a las afueras de Cadaqués, de fácil acceso pero en una pendiente. Pero el establecimiento es tan encantador que creo que merece la pena, sobre todo si buscas un alojamiento tranquilo y muy especial. Con opciones de apartamentos o habitaciones según necesidades y con piscina.

Si prefieres alojarte en pleno centro de Cadaqués mi recomendación es que reserves en Hotel Octavia en pleno centro. Un tres estrellas funcional y recién reformado muy cómodo si quieres moverte a pie y disfrutar de la magia de Cadaqués.

Selfie en el cabo de Creus
Selfie en el cabo de Creus

La puesta de sol en el faro de Creus

Recomiendo también dedicar tiempo para recorrer el cercano  Cabo de Creus – la punta más oriental de la península Ibérica y cuya silueta abrupta también inmortalizó Dalí en muchos cuadros. Un enclave misterioso donde las cumbres de los Pirineos se unen al Mediterráneo.

Donde el sol asoma entre acantilados y se pone siempre ante un buen número de espectadores. Gentes llegadas desde muchos lugares que no quieren el baile de colores que se forma para despedir al astro rey. Da igual que sople mucho viento, tampoco importa el frío… ver como se apaga el sol desde el faro es siempre una experiencia recomendable.

Las playas de Cadaqués

Toca ahora profundizar en las entrañas de Cadaqués. Pronto asoma otro detalle que choca a muchos visitantes. Aquí no hay grandes playas de arena blanca, sino más bien calas llenas de rocas. Conviene tenerlo en cuenta al hacer la maleta: importante acordarse de guardar unas zapatillas o escarpines con los que poder proteger bien los pies en el agua.

Tranquilo, si quieres tumbarte una tarde al sol tienes varias hay opciones cercanas, como la playa de la Almadrava. O Cala Montjoi, con su arena de tono grisáceo y famosa por haber sido el refugio del prestigioso restaurante El Bulli, el icono de Ferrán Adriá.

Dónde comer en Cadaqués

Ya no se puede ir a comer a El Bulli, cerrado desde el 2011. Pero si se puede en Cadaqués degustar platos elaborados por algunos de los chefs allí formados. Si te apetece esta opción no dejes de ir a comer al restaurante El Compartir. Proyecto gastronómico creado por los que fueron jefes de cocina en El Bulli: Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas, dueños también de otro restaurante en Barcelona llamado Disfrutar.

Ensaladilla rusa del Compartir
Ensaladilla rusa del Compartir

El Compartir de Cadaqués está pensado como, su propio nombre indica para que los comensales coman en plan picoteo. Siempre con productos locales y de temporada como protagonistas de la carta y con presentaciones sencillas para platos aparentemente simples pero a la vez sorprendentes.

La oferta es variada y hay desde platos modernos hasta recetas tradicionales, por ejemplo los arroces. O la crema catalana. Clásicos que no faltan en el menú. Sin duda, un buen cierre para una visita que seguro os va a dejar el mejor sabor de boca.

Crema catalana del Compartir
Crema catalana del Compartir

¿Algún otro restaurante o consejo que añadir que debamos tener en cuenta en nuestra visita a Cadaqués?

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