Qué ver en la bella Varsovia, viaje por la historia del siglo XX

Es una de las ciudades que más me ha impactado de las visitadas en los últimos años. Varsovia rebosa belleza y es a la vez un destino donde la historia del último siglo sigue latente. Es difícil entender su presente sin hacer un viaje a su pasado. El nazismo, la II Guerra Mundial, el Comunismo, la Guerra Fría, el Telón de Acero… conceptos que siguen vivos no sólo por la cercanía en el tiempo. En la capital de Polonia las huellas de todos esos hechos permanecen en la calle. Hay museos, monumentos, fiestas y recorridos pensados para que el paso del tiempo no borre la memoria de todo lo que ocurrió en su convulso pasado. Varsovia se ha levantado de sus cenizas. Pero las cicatrices son demasiado profundas.

Detalle de casas reconstruidas en la plaza del Mercado de Varsovia
Detalle de casas reconstruidas en la plaza del Mercado de Varsovia

Nada más llegar a Varsovia uno siente que esta es una ciudad especial pero a la vez diferente. La primera mirada nos lleva a su pasado bajo el dominio soviético. Imposible no fijar los ojos ante el gran Palacio de la Cultura y la Ciencia (torre PKIN), icono de la capital polaca. Gran edificio que reina al lado de la siempre ajetreada estación central. Un regalo personal de Stalin construido entre 1952 y 1955 a imagen y semejanza de sus “siete hermanas” de Moscú. Nació como símbolo de la grandeza del régimen soviético, deseoso de dejar constancia de su poder.

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La torre de Stalin convive con nuevos rascacielos
La torre de Stalin convive con nuevos rascacielos

El mejor mirador de Varsovia

Más de sesenta años después, la torre aún reina como el edificio más alto de Varsovia. Su terraza, en el piso 30, es el mejor mirador. Dicen irónicamente los polacos que parte de su belleza radica en que es el único rincón de Varsovia desde donde no se ve la torre. Eso sí, para subir hay que ser paciente. Sólo hay dos ascensores con capacidad para 8/9 personas más un ascensorista, sentado, cuya única tarea es darle al botón del piso. Curioso.

Desde lo alto del PKIN se aprecia cómo es Varsovia. Ciudad invadida por edificios de corte soviético que conviven con modernos rascacielos de acero y cristal. Y llena de grúas. Entre ellas la de la Vars Tower, que pronto le quitará el récord de altura a la vieja torre de Stalin. Su apelativo viene de la leyenda de Vars y Sawa, nombres que al juntarse dan el nombre a la ciudad en polaco: Varszawa.

Vistas de Varsovia desde la terraza de la torre PKIN
Vistas de Varsovia desde la terraza de la torre PKIN

Dejamos atrás la torre y ponemos rumbo a la ciudad vieja donde la sorpresa está asegurada. Tras atravesar una serie de calles impersonales salpicadas de edificios que nos evocan ese pasado comunista, de repente todo cambia. Al llegar a Krakowskie Przedmiescie la monumentalidad aparece de repente. Aquí se concentran muchos palacios: el Presidencial y el Kazimierzowski,  el Czapski ¡ el de los Wesse!. También iglesias como la de las Visitadoras, la de Santa Cruz. Por cierto. Un dato curioso ¿Sabías que en Varsovia hay tres catedrales?

Muy cerca está también ¡la tumba del soldado desconocido! siempre con militares que custodian y con la llama encendida. Y oculta bajo los arcos simbólicos que quedaron de otro palacio que ya no existe.

Vista de la Krakowskie Przedmiescie
Vista de la Krakowskie Przedmiescie

Monumentos aparte, es también una de las calles más animadas de la capital polaca, siempre llena de artistas, pintores, músicos, turistas… no te extrañe si identificas como algún pianista bohemio interpreta alguna sinfonía de Fryderyk Chopin. Justo por esta calle solía pasear el gran músico, uno de los grandes nombres de la historia del país. Un genio y un mito a la vez que los polacos adoran.

 

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Detalle de los conciertos al pue de la escultura a Chopin
Detalle de los conciertos al pue de la escultura a Chopin

🎹 La huella de Chopin 

El compositor (Varsovia 1810 – París 1849) era muy querido por los polacos, fieles adoratrices de su talento. Pero a los alemanes no les gustaba tanto y durante los años de la ocupación no dudaron a la hora de destruir la escultura dedicada al compositor, un icono para los varsovianos. El músico representaba sus sentimientos y había que acabar con todo lo polaco. Hoy es una foto obligada.

La actual es una reconstrucción hecha a imagen y semejanza de la original. Representa a Chopin pensativo bajo un sauce llorón y se ubica a los pies de un estanque en el parque de los Baños Reales (situado en lo que era el palacio del último rey de Polonia, Estanislao II Augusto Poniatowski).

Un oasis de verdor por donde recomiendo dar un paseo, especialmente los domingos. Preferiblemente a las 12 o a las 16 horas, de mayo a septiembre, cuando se celebran conciertos al aire libre en los que destacados pianistas interpretan las obras del compositor. Una experiencia de lo más agradable. Para mi uno de los momentos que más disfruté en mi viaje.

Concierto en el Chopin Point
Concierto de piano en el Chopin Point

Si no quieres alejarte del centro, también puedes acudir a los conciertos que se celebran en el Chopin Point, en una estancia donde el artista solía tocar de niño.  Se repiten todos los días a las 19 horas. Puedes comprar tus entradas para estos recitales desde este enlace. 

 EL CORAZÓN DE CHOPIN DESCANSA EN VARSOVIA
Aunque Chopin murió en París y su cuerpo descansa en el cementerio de Père Lachaisse, su corazón reposa en una urna enterrada en los pilares de la la iglesia de Santa Cruz, a donde lo trajo Ludwika, hermana del compositor, para complacer su última voluntad.

😪 La terrible destrucción de Varsovia

La calle Krakowskie Przedmiescie desemboca en la llamada plaza del Castillo, la cual se identifica por el obelisco en el centro.  Ahora luce impecable. Hasta en el monumental castillo han colocado ya el cartel de “fin de obra”. Pero no hay casi nada original. Todo lo que se ve ante los ojos es nuevo. Todo está reconstruido.

Plaza del obelisco de Varsovia
Plaza del Castillo con el obelisco en el centro, una de las más importantes de Varsovia

Antes de iniciar el paseo por la ciudad vieja de Varsovia es muy importante tener claro que estamos en la ciudad que más sufrió durante la Segunda Guerra Mundial.

Primero fueron los bombardeos en el 39. A los pocas semanas de estallar el conflicto en el norte de Polonia, con la invasión de Westerplatte, los alemanes entraron en Varsovia a golpe de metralleta. La ciudad vivió su primera sacudida.

Plaza del Obelisco al final de la IIGM
Plaza del Obelisco al final de la IIGM

La segunda fue en 1943 cuando los alemanes, enfadados por el levantamiento del guetto -donde tenían recluidos a los habitantes judíos- destruyeron lo poco que quedaba de aquel reducto. La traca final llegó en 1944 cuando los polacos se sublevaron contra los nazis. Fueron seis semanas trágicas acontecidas entre el de agosto y 2 de octubre de 1944.

Los polacos, sin armas, sin estructura y casi sin aliento poco pudieron hacer ante la fuerza de los alemanes. Estos, como reacción ante la revuelta respondieron con crueldad. Saquearon todo, quemaron viviendas, tiendas, calles enteras. Arrasaron literalmente con todo lo que encontraban a su paso. También destruyeron documentos, planos, fotografías y toda aquello que diese pistas sobre una ciudad que querían borrar del mapa. Para siempre.

La tumba del soldado desconocido es un homenaje a los caídos en la lucha por la libertad de Polonia
La tumba del soldado desconocido es un homenaje alos caidos en la lucha por la libertad de Polonia

El 90% quedó reducido a cenizas. Se calcula que el 40% de la riqueza de Varsovia desapareció por completo. Volaron el 60 % de las de las escuelas, una tercera parte de las fábricas, las instalaciones eléctricas y los servicios postales. Todo devastado. Familias enteras rotas.

Foto histórica de la vida en el ghetto de Varsovia
Foto histórica de la vida en el ghetto de Varsovia expuesta en el museo Polin

Uno de cada cinco polacos murió en la guerra. Los datos oficiales hablan de seis millones de víctimas. Cuentan también que antes de la invasión de Hitler residían en Varsovia más de trescientos cincuenta mil judíos.

Más de 450.000 llegaron a vivir recluidos en el ghetto (los locales más otros llegados desde otras zonas de Europa). Pero luego llegaron los campos de concentración alemanes, las cámaras de gas. Se calcula que en 1943 ya sólo quedaban en Varsovia 300 judíos. Pero en los campos de Auschwitz, Bikernau, Treblinka también murieron polacos católicos. En algún libro leí una frase que me quedó grabada: si estrujas un puñado de tierra polaca con las manos gotea sangre. Sin palabras

Señal que marcaba la ubicación del muro del ghetto
Señal que marcaba la ubicación del muro del ghetto

Cinco años de ocupación nazi dejaron a Varsovia en ruinas en todos los sentidos, en lo material y en lo psicológico. No se puede entender Varsovia sin explicar la terrible dimensión que aquellos hechos.

Pero lejos de rendirse los polacos optaron por sobrevivir. En 1945 todo parecía indicar que Varsovia había desaparecido para siempre, pero no. La reconstruyeron. En parte gracias a sus nuevos “jefes”, los soviéticos quienes ocuparon el país entre 1945 y 1989 y aportaron su granito de arena para la resurrección de parte de la ciudad. Aunque a su estilo.

🔝 EL MUSEO DEL ALZAMIENTO DE VARSOVIA
Es un lugar para la memoria. Un centro nacido con el fin de recordar y homenajear todo lo acontecido durante aquellos trágicos 63 días de lucha vividos en 1944 en los que los habitantes de Varsovia se sublevaron contra los alemanes. 

Un recorrido desesperado por los acontecimientos, caras y recuerdos sufridos por la población. Visita obligada para entender mejor esta ciudad matiza mi guía "perdona pero no olvida". 
Monumento a los héores del Ghetto de Varsovia frente al museo judío
Monumento a los héores del Ghetto de Varsovia frente al museo judío

Pero los verdaderos artífices del milagro fueron los propios polacos, que nunca abandonaron su causa. Han resistido a todo lo que les ha ocurrido con un heroísmo romántico. Sorprende observar la fuerza con la que se enfrentaron a sus desgracias, y su extraño sentido del humor. Irónico y negro, fruto de siglo viendo como distintos estados se repartían su tierra. Los polacos tienen un arte para transformar todo en un chiste.

“No, Polonia no ha muerto aún, estamos muy vivos” dice su himno nacional”. Y es evidente, Varsovia rebosa esa vitalidad. Al pasear por la ciudad vieja ese espíritu flota en el aire.

🇪🇸 VISITA GUIADA EN ESPAÑOL POR VARSOVIA
Varsovia es una ciudad tan compleja e interesante que es clave que te la expliquen bien. 

Mi consejo es que contrates una visita guiada en español con un experto que te cuente toda los secretos de este apasionante destino. Puedes gestionar esa visita desde este enlace. 

Paseo por la reconstruida Ciudad Vieja

Es quizá la bella plaza del Mercado donde más se aprecia el horror del pasado y la belleza del presente. También en el Castillo, Real el monumento que más se ha tardado en reconstruir pues el Partido Comunista Polaco apoyó la reconstrucción de las calles y de algunos edificios, pero no de los símbolos de una monarquía soberbia (cabe destacar que en Polonia los reyes eran elegidos y no llegaban a la corona por herencia).

Plaza del mercado de Varsovia
Plaza del mercado de Varsovia

Justo en el interior de la que encontramos uno de los documentos que ayudó a los responsables de la reconstrucción: las obras de Bellotto Canaletto, un sobrino del artista italiano del mismo nombre y con un talento similar que inmortalizó con precisión Varsovia allá por mediados del siglo XVIII. Puedes ver sus cuadros en una de las salas del castillo. También repartidos por las calles, al lado de algunos de los edificios que sirvieron como patrón para su reconstrucción.

Sala dedicada a Canaletto en el castillo real de Varsovia
Sala dedicada a Canaletto en el castillo real de Varsovia

Mientras paseas por las preciosistas, estrechas y coloridas calles del la Stare Miasto quizá te llame la atención ver como la gente da tres vueltas alrededor de la campana que hay en la pequeña plaza Kanonia. Tradición que debes cumplir si quieres regresar a Varsovia. Y fíjate en la fachada de la esquina de atrás ¡es la más pequeña de la ciudad!

Hay que dar tres vueltas a la campana para volver a Varsovia
Hay que dar tres vueltas a la campana para volver a Varsovia

Todo es una rehabilitación moderna pero el mérito es tan grande que hasta la Unesco ha otorgado su reconocimiento a esta labor titánica y ejemplar. La de Varsovia es la ciudad vieja más «nueva» protegida como Patrimonio de la Humanidad.

No dejes de asomarte al balcón del Vístula donde puedes poner tu candado del amor. Eso sí, quizá te haga gracia saber que este rincón antaño era el basurero de la ciudad.

🎥 El bohemio barrio de Praga

Si quieres ver la Varsovia tal como era antes de la II GM tienes que cruzar el río Vístula por uno de los puentes y adentrarte por el barrio de Praga Polnoc, antes muy peligroso pero ahora un barrio de moda.

En Praga hay muchas fachadas con grafities
En Praga hay muchas fachadas con grafities

Aquí no llegaron los estragos de los alemanes. Aunque sí ocuparon el barrio no lo destrozaron, ni lanzaron bombas. En septiembre de 1944 los alemanes se fueron expulsados por los soviéticos quienes se instalan en el barrio esperando el fin de la guerra. Por eso Praga se salva de la furia de los último días.

Por eso vemos como los edificios inmensos de aire socialista conviven con viejas construcciones deterioradas, algunas originales del siglo XIX, en cuyas fachadas aún se aprecian restos de impactos de metralla.

En el barrio de Praga se aprecia al devoción por la virgen
En el barrio de Praga se aprecia al devoción por la virgen

Estos conviven con fachadas llenas de grafities. Muestras de arte urbano, bares, restaurantes de moda, algún que otro taller de artistas…y patios destartalados donde aún se conservan pequeños altares dedicados a la virgen siempre llenos de flores. Me cuentan que se construyeron durante los años en los que había toque de queda y la gente no podía acudir a las iglesias a rezar.

Los bares de leche nacieron en la época del dominio comunista
Los bares de leche nacieron en la época del dominio comunista

El espíritu católico de los polacos late por todos los rincones en el barrio de Praga, donde además encontramos detalles curiosos como los llamados «bares de leche». Son restos de lo que eran antaño los comedores comunistas donde todavía hoy se sirven menús muy básicos a precios irrisorios.

El centro Koneser es un ejemplo de arquitectura industrial
El centro Koneser es un ejemplo de arquitectura industrial

Entre este entramado de callejuelas destaca también el centro cultural Koneser. Una antigua fábrica de vodka reconvertida en un espacio artístico con restaurantes, tiendas y terrazas donde tomar un chupito de la bebida nacional.

Fue en estas calles donde se rodaron muchas de las escenas de El Pianista de Varsovia, dirigida por Romam Polanski. Película que recomiendo ver antes de visitar Polonia.

😪 Las huellas del ghetto judío 

Al recorrer las callejuelas que en lo que fue el ghetto de Varsovia encontramos restos de aquellos años. Todavía quedan casas originales que se han mantenido, milagrosamente, en pie.

Placa que recuerda cómo era el ghetto de Varsovia
Placa que recuerda cómo era el ghetto de Varsovia sobre restos del muro original

Una señal en el suelo nos advierte por dónde pasaba el muro tras el cual los judíos fueron obligados a vivir recluidos entre 1940 y 1943. Conviene saber que antes de la IIGM Varsovia era uno de los más importantes centro mundiales de la cultura judía.

Durante los primeros años de la ocupación llegó a haber más de 450.000 judíos viviendo en el ghetto. Poco a poco  la población fue yendo a menos a medida que se llenaban los trenes con rumbo a los campos de concentración y de exterminio. Un vagón de tren recuerda el punto exacto de donde partían los trenes de la muerte, en Umschlagplatz.

Foto histórica de la pasarela sobre la calle Chodna
Foto histórica de la pasarela sobre la calle Chodna

Hay un punto especialmente duro. Había un puente que comunicaba el llamado ghetto pequeño con el guetto grande y que pasaba sobre la calle Chlodna, en la Varsovia alemana. Uno de los puntos preferidos por los nazis para disparar aleatoriamente a quien por allí cruzase. Una composición artística titulada “la Pasarela de la Memoria” recuerda la crueldad de aquel lugar.

Monumento a la pasarela
Monumento a la pasarela de la memoria

A los pies de ese puente se levanta hoy otro lugar digno de mención.
El restaurante  «del Cerdo Rojo» (Pod Czerwonym Wieprzem). Un local cuyo nombre alude al sentimiento que los varsovianos tenían antaño por sus «queridos» camaradas comunistas.

En sus orígenes era frecuentado por la cúpula del partido y se dice que Leonidas Brézhnev cenó alguna vez allí. Hoy es un lugar muy original, con una carta divertida con platos «para proletarios» o para «mandatarios» que evoca los años de la Guerra Fría.

La taberna del Cerdo Rojo, imprescindible en Varsovia
La taberna del Cerdo Rojo, imprescindible en Varsovia

Otra visita imprescindible en el ghetto es el museo de la Historia de los Judíos polacos, el Polin. Dedicado a la historia de este pueblo milenario, pero con especial atención a todo lo acontecido durante el periodo de entreguerras y los años del nazismo. Uno de esos lugares que te tocan el alma.

Recreación de una calle de Varsovia en el Polin
Recreación de una calle de Varsovia en el Polin

Los años del comunismo y la Guerra Fría

Tras la derrota de los alemanes empezó un nuevo capitulo en la historia de Polonia, esta vez bajo el régimen socialista liderado por Moscú. Fueron los años de la Guerra Fría, del telón de Acero… Y de las colas, de los racionamientos, de las huídas. También quedan huellas.

En Varsovia puedes alquilar un coche de la época comunista
En Varsovia puedes alquilar un coche de la época comunista

A lo largo del post ya hemos hablado de la torre de Stalin, de los múltiples edificios de corte soviético y de construcción rápida con los que se reconstruyó parte de Varsovia… Todo eso es aún visible. Hasta se alquilan coches de esa época para hacer recorridos turísticos por la ciudad.

Recreación de una vivienda en años de la Guerra Fría
Recreación de na vivienda en años de la Guerra Fría

Pero hay un museo donde se cuenta muy bien cómo fueron aquellos años aproximadamente 45 años bajo el dominio de la URSS. Es el Museo de los Tiempos del Comunismo.

Pequeño, sencillo pero muy coqueto. Muestra como era la vida en las calles, en las casas, en las oficinas… Un viaje en el tiempo que seguro a muchos trae muchos recuerdos pues sorprende descubrir lo vivos que están muchos de aquellos objetos y sensaciones en la memoria de los que nacimos en esos años.

🏖 La explanada a orillas del Vístula

No todo en Varsovia evoca aquel pasado. En esta gran ciudad la vida sigue y hay también una cara moderna llena de vida. La orilla del río Vístula es buen lugar donde tomar ese pulso. A ambos lados hay ahora un paseo siempre lleno de gente.

Playa urbana a orillas del Vístula
Playa urbana a orillas del Vístula

A los varsovianos les encanta pasear por esta explanada donde hay terrazas, restaurantes, galerías de arte, museos y hasta playas urbanas donde tumbarse a tomar el sol cuando este aprieta en los meses de verano. En el río también pueden hacerse actividades náuticas como navegar en piragua, en una tabla depaddle surf o incluso en barcos fluviales para turistas.

Al final de este paseo puedes hacerte una foto con la sirena de Varsovia (hay otra en la plaza nueva). Otro de los símbolos de la ciudad. Cuenta le leyenda que era hermana de la sirenita de Copenhague. Nadando a través del río llegó a Varsovia y se enamoró de la ciudad. Unos malvados la apresaron para exhibirla pero unos campesinos escucharon sus gritos y la liberaron. Agradecida la sirena prometió quedarse para siempre en Varsovia para defender la ciudad como una guerrera.

Espectáculo de luz sonido en el parque de las Fuentes de Varsovia
Espectáculo de luz sonido en el parque de las Fuentes de Varsovia

Entre el río y la Ciudad Vieja encontramos el llamado parque de las Fuentes, donde todos los viernes y sábados hay un espectáculo de agua, luz y sonido muy recomendable.

💶 Comer, dormir, cambiar moneda en Varsovia

Cierro este post con algo de información útil sobre la ciudad. Por ejemplo, destacar que en Varsovia se come muy bien. No dejes de probar los pierogi. Quizá el plato más típico de Polonia. Una especie de ravioli que pueden ir rellenos de carne,  verduras (col y setas por ejemplo)…

Los pierogi siempre presentes en las cartas polacas
Los pierogi siempre presentes en las cartas polacas

A la hora de beber, comentar que están muy de moda las cervezas artesanas (piwo) pero la bebida nacional por excelencia sigue siendo el vodka. Si te atreves a cenar con una degustación de vodkas una sugerencia; el restaurante el Elixir donde cada plato lleva su propio chupito.

Bodegón de vodka en el restaurante Elixir de Varsovia
Bodegón de vodka en el restaurante Elixir de Varsovia

A la hora de buscar dónde dormir, dos recomendaciones justo en frente de la torre de Stalin. El hotel Polonia Palace, un edificio histórico que sobrevivió por ser cuartel alemán. O su vecino el Metropol.  Ambos situados al lado de la Estación Central de trenes, al lado de una estación de metro (a la cual los polacos llaman «la Sarten»), a diez minutos a pie del ghetto y a unos veinte aproximadamente de la Ciudad Vieja.

Vistas de Varsovia desde el hotel Metropol
Vistas de Varsovia desde el hotel Metropol

Por último recordar que aunque Polonia pertenece a la UE, no es zona euro, con lo que es necesario llevar encima zlotys, la moneda polaca.

Para cambiar euros a zlotys mi consejo es que lo hagas a través de la web de Ria Financial (si lo haces a través del enlace anterior obtendrás un descuento). Opción muy cómoda pues te envían el dinero a casa antes del viaje, con lo que puedes llegar al país con moneda local para empezar a funcionar desde el primer momento. Y lo mejor, garantizan un cambio sin comisiones.

Con esto remato mi recorrido por la bella Varsovia. Una ciudad de las que dejan huella en el alma pero que tras muchos años de sufrimiento ha cerrado con un final feliz. Toda mi admiración ante estos supervivientes.

¿Has estado en Varsovia? ¿Algún detalle que añadir, consejos, apuntes, críticas? No olvides que tu experiencia puede ser muy útil para otros viajeros.

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