Qué ver en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón: mucho más que un parque
Gijón / Xixón es una ciudad rodeada de verde. Con un sabor rural que, bajo mi punto de vista, es uno de sus grandes atractivos. A pocos kilómetros del centro asoman rincones donde la naturaleza es la gran protagonista. Entre las muchas opciones, una que a mi personalmente me encanta. La visita al Jardín Botánico Atlántico. El único del noroeste español. Un museo vivo donde aprender de botánica, jugar, disfrutar, pasear, relajarse y empaparse de energía. Y sin duda, uno de los lugares imprescindibles que ver en Asturias. Situado junto a la Universidad Laboral, este espacio de más de 18 hectáreas acoge bosques centenarios, jardines históricos, cascadas, invernaderos, cientos de especies vegetales ¡y hasta un laberinto de laurel!. En este post te cuento qué ver, cuánto tiempo dedicarle y por qué merece la pena la visita.

- FICHA DEL VIAJERO PARA VISITAR EL JARDÍN BOTÁNICO ATLÁNTICO
- ¿Dónde está? Junto a la Universidad Laboral de Gijón.
- Tiempo de visita: Entre 2 y 3 horas, aproximadamente.
- Mis favoritos: El laberinto de laurel, los robles centenarios y la cascada escondida.
- Perfecto para: Familias con niños, amantes de la naturaleza y fotógrafos.
- Entrada: De pago, con descuentos para varios colectivos.
- Aparcamiento: Sí, dispone de aparcamiento junto a la entrada principal.
- ¿Cuándo ir? el jardín cambia en cada estación.
Gijón / Xixón es un ciudad situada en el Paraíso Natural que es Asturias. Un territorio donde la naturaleza roba protagonismo al asfalto y es fácil encontrar espacios verdes a pocos minutos del centro. Basta una primera mirada para descubrir rincones de Xixón donde la tierra se exhibe con todo su esplendor, como en el Jardín Botánico Átlántico. Visita obligada en un viaje por la ilustre Villa de Jovellanos, en cualquier época del año. En cada momento es diferente, así que no lo dudes, este jardín merece la pena en primavera, en verano. Y hasta en invierno. Aunque es quizá en otoño cuando brilla más que nunca.
Este vergel se sitúa junto a la Universidad Laboral, al final de la playa de San Lorenzo, pero está muy bien comunicado con el centro urbano, donde recomiendo alojarse para así disfrutar también del ambiente del puerto y del siempre animado barrio de Cimavilla. Para encontrar la mejor opción según tu presupuesto, te recomendamos consultar el catálogo de hoteles en Gijón de Destinia, donde podrás comparar precios, ubicaciones y reservar con cancelación gratuita.


Un jardín único en el noroeste de España
El Jardín Botánico Atlántico de Gijón, Xixón, el único en el noroeste español, es un proyecto ambicioso creado para estudiar, conservar y dar a conocer la flora y vegetación del Atlántico norte. Destaca por su planteamiento, moderno y divulgativo. Proyecto pionero que combina investigación, conservación y pensado para disfrutar de la naturaleza mientras se aprende.
Un hermoso tesoro vegetal y natural que cambia de aspecto constantemente, en función de la estación del año. Y que da cobijo a un valioso conjunto botánico ubicado al lado de otro tesoro patrimonial: la monumental Universidad Laboral, sin duda el icono más representativo de la ciudad. Mientras paseas entre este entramado de caminos de tierra la gran torre de la Laboral siempre está ahí, como compañera.

Eso sí. Plantéate que la visita al jardín botánico debe ser relajada y tranquila pues no es pequeño. El recinto actual ocupa una extensión de 18 hectáreas visitables. Aunque hay que aclarar que el complejo completo abarca más de 25 y la idea es ampliar la zona abierta al público. Lo mejor es caminar sin prisas y dejarse sorprender por los distintos ambientes que aparecen a cada paso.
Así que un consejo. Lleva calzado cómodo y, si el tiempo amenaza lluvia, también un chubasquero. Muchos caminos son de tierra y conservan la humedad habitual del clima asturiano. Precisamente es esa lluvia, tan frecuente como necesaria, explica el intenso verde que convierte este jardín botánico en uno de los espacios naturales más bonitos de Gijón.

Una vez ubicados hay mucho que ver. Para empezar destacar que la ubicación del Botánico no fue casual. Se instaló en lo que antaño era el jardín histórico de La Isla, entorno romántico creado en 1870 por un industrial llamado Florencio Valdés. Todavía hoy conserva parte de aquel legado en forma de pérgolas, estanques, fuentes y elementos ornamentales que siguen formando parte del recorrido.
Este jardín estaba rodeado de dos bosques que habían permanecido intactos al crecimiento urbanístico de Gijón: el de la Aliseda del río de Peñafrancia y la carbayera de El Tragamón, parte de los cuales también se han incorporado al jardín botánico. Su protección fue clave para su supervivencia. Gracias a la creación del jardín, hoy en día podemos disfrutar de un conjunto de robles centenarios único en todo su esplendor.

Visitas guiadas o por tu cuenta
Puedes recorrer el jardín por tu cuenta y a tu aire siguiendo los recorridos señalizados. O apuntarte – recomendable- a alguna de las visitas guiadas tematizadas que se organizan todos los días. Eso sí, si te animas ten en cuenta que es necesario inscribirse antes.
También puedes hacer una visita combinada con la Universidad Laboral y el Botánico, dos de los grandes atractivos culturales de Gijón.. También hay una opción conjunta con el Bioparc Acuario de Gijón, alternativa muy interesante para quienes viajan con niños.

Una vez dentro empezamos la ruta. Nada más entrar al jardín accedemos a uno de mis rincones favoritos del Jardín Botánico Atlántico: el laberinto de laurel. No dejes de perderte entre sus pasillos en busca de la salida. Si aciertas las respuestas a las preguntas que te hacen en los cruces de caminos lo tendrás más fácil. Una original y a la vez didáctica diversión al aire libre para mayores y pequeños.


Rincones secretos y juegos divertidos
Hay también una zona llamada el “jardín de los niños” donde, confieso, me ha encantado el juego de las “ranas adivinas”. Doy fe de sus poderes ocultos. No dejes de intentar engañarlas, aunque aviso, es difícil. Doy fe de sus supuestos poderes.
Otro de los atractivos del jardín botánico de Gijón son sus rincones con agua. No dejes de buscar la cascada, aunque aviso que está un poco escondida. Y otro reto. ¡Averigua donde está la serpiente! Pero eso es lo divertido de este parque, todo está pensado para que puedas jugar a descubrir cosas.



Un bosque de robles centenarios
Caminando llegamos hasta el gran veterano del Jardín Botánico Atlántico de Gijón. Es el roble —o carbayo, como se conoce en Asturias— más antiguo del bosque. No tiene nombre, pero sí una expresión sorprendente. Fíjate bien en su tronco: parece tener ojos, nariz y boca. No es una metáfora. En persona impresiona todavía más, porque da la sensación de que te observa en silencio. Se calcula que supera los 450 años, aunque no está solo. A su alrededor crecen otros robles centenarios que llevan siglos compartiendo este rincón del bosque.
La media de edad del bosque de robles del Tragamón impone. En la carbayera de El Tragamón hay más de 60 robles con más de 300 años y casi una veintena supera ya los 400 años. Un auténtico bosque monumental que convierte este espacio en uno de los grandes tesoros naturales de Gijón y de Asturias.

Es curioso saber que aunque parezcan auténticos ancianos, todavía podrían considerarse unos jovencitos. Hay robles capaces de vivir más de un milenio. El ejemplo más famoso es el legendario Major Oak, en el bosque de Sherwood (Inglaterra), conocido como el “roble de Robin Hood“. Cuenta la tradición que bajo sus ramas se refugiaban el célebre arquero y su banda. Se calcula que este árbol supera ya ¡los 1.100 años!.


El roble siempre ha estado rodeado de un halo casi mágico. Quizá por eso impresiona tanto pasear entre estos gigantes del Jardín Botánico Atlántico. Hay quien dice que abrazar un roble centenario ayuda a recargar energía. No sé si será verdad, pero después de caminar entre ellos resulta fácil entender por qué este árbol ha sido venerado por tantas culturas a lo largo de la historia
Los robles también esconden un sinfín de curiosidades. ¿Sabías que el arca de Noé era de madera de roble? ¿Y que era un árbol sagrado para los pueblos eslavos por su longevidad y fortaleza? ¿Sabías que los troncos de los roble del Tragamón se utilizaban para hacer carbón vegetal? ¿Y que beben mucho? ¡Tanto que un ejemplar adulto puede llegar a absorber más de 180 litros de agua al día, por eso se dan tan bien en los lugares húmedos como Asturias y Galicia.


Cedros, madroños, tejos y camelias
Los robles no son los únicos árboles curiosos de este gran jardín. Hay otros muy llamativos como los cedros. Algunos gigantes y procedentes del Himalaya, del Líbano… También hay ejemplares de Sudamérica que ayudan a comprender la enorme diversidad vegetal del jardín.
Otros árboles curiosos y espectaculares que se encuentran en el paseo son los tejos. Planta de hojas y ramas muy tóxicas. Y que según me cuenta mi guía, los soldados romanos comían para suicidarse.
Otro dato curioso sobre este árbol ¿Sabes de dónde viene la expresión “tirar el tejo“. De una vieja costumbre entre los jóvenes quienes, para llamar la atención de las chicas, les lanzaban “bayas” de tejo (la única parte del árbol que no es tóxica) a modo de señal de interés.

Mucho menos peligrosos son los madroños. En Gijón tuve la oportunidad de probar por primera vez ese fruto que casi todos asociamos con Madrid. El jardín también alberga numerosos alisos, habituales en las riberas de los ríos, además del precioso paseo de plátanos de sombra dedicado a Florencio Valdés, uno de esos lugares en los que apetece detenerse unos minutos antes de seguir caminando.
Hacer la visita acompañado por un guía cambia por completo la experiencia. No solo aprendes a identificar especies, también descubres historias, curiosidades y pequeños detalles que pasarían desapercibidos. Al final entiendes que el Jardín Botánico Atlántico de Gijón es mucho más que un parque: es un auténtico libro abierto para quienes disfrutan descubriendo la naturaleza.
La colmena de observación
Pero no todo son plantas. El Jardín Botánico Atlántico también permite descubrir parte del patrimonio rural asturiano. En su interior se conserva la Quintana de Rionda, conjunto tradicional formado por la vivienda, la cuadra, el molino y la panera.
A ello se suma la llamada Factoría Vegetal, donde se muestran distintos sistemas de cultivo, un invernadero con fines didácticos y un curioso hotel para insectos que ayuda a entender la importancia de estos pequeños habitantes del jardín.



En un pabellón con una pequeña explicación sobre el jardín donde se puede ver otra cosa que a mi me sorprendió mucho. Una colmena de observación de abejas con las paredes de cristal para ver cómo viven, trabajan, interactúan y se relacionan estos insectos que viven en una sociedad jerárquica y ordenada digna de admiración.
Con el zumbido de las abejas como banda sonora cierro mi recorrido por el Jardín Botánico Atlántico de Gijón. Un lugar donde la naturaleza, la historia y la divulgación conviven con sorprendente naturalidad. Si buscas qué ver en Gijón más allá de la playa de San Lorenzo o del casco histórico y el barrio de Cimavilla, reserva unas horas para perderte entre sus senderos. Saldrás sabiendo un poco más de árboles, de flores… y, probablemente, también de ti mismo
Os dejo como colofón con un video que os puede ayudar a organizar el resto del viaje por esta ciudad apasionante. En el enlace también encontrarás más información para organizar tu escapada. ¿Alguna sugerencia que añadir?
A continuación, respuestas a las preguntas más frecuentes sobre el Jardín Botánico Atlántico de Gijón. Si estás preparando tu visita, aquí encontrarás información práctica para organizar el recorrido y descubrir qué ver en uno de los jardines botánicos más singulares de España.
¿Merece la pena visitar el Jardín Botánico Atlántico de Gijón?
Sí. Es una visita imprescindible para quienes disfrutan de la naturaleza, los paseos y la botánica.
¿Cuánto se tarda en visitar el Jardín Botánico Atlántico?
Lo recomendable es dedicar entre dos y tres horas para recorrer el jardín con calma y disfrutar de sus rincones, espacios y juegos.
¿Cuál es la mejor época para visitar el Jardín Botánico de Gijón?
Cualquier estación tiene su encanto, aunque el otoño es especialmente espectacular por el colorido del bosque.
¿Se puede visitar el Jardín Botánico Atlántico con niños?
Sí, es ideal para familias. El laberinto de laurel, el Jardín de los Niños y otras actividades hacen que la visita sea muy entretenida para todas las edades
¿Qué no hay que perderse en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón?
Mis favoritos son: el laberinto de laurel, los robles centenarios de El Tragamón, la cascada, la Quintana de Rionda. Y las vistas de la Universidad Laboral.
¿Hay visitas guiadas en el Jardín Botánico Atlántico?
Sí. Se organizan visitas guiadas que permiten conocer mejor la historia del jardín y sus principales especies vegetales. Hay también visitas combinadas con otros recursos de Gijón como el Acuario o la Universidad Laboral
¿Dónde está el Jardín Botánico Atlántico de Gijón?
Se encuentra junto a la Universidad Laboral, a pocos minutos del centro de Gijón.
¿Qué ver cerca del Jardín Botánico Atlántico?
Puedes completar la visita con la Universidad Laboral, el barrio de Somió o el centro histórico de Gijón.
