Bloques ibarrola Llanes
Asturias,  España,  Gijón,  Llanes,  Oviedo,  Ribadesella

Ruta por la costa del Oriente Asturias

¡Qué buen momento para hacer una ruta por carretera disfrutando de la costa por el oriente de Asturias. Un viaje tranquilo con parada en pueblos encantadores, acantilados de vértigo, parajes naturales, calas paradisíacas… Con el mar Cantábrico a un lado y de las cumbres de los Picos de Europa al otro, un lujo del que pocos lugares en el mundo pueden presumir. Los tesoros que salen al paso son muchos, pero como el tiempo suele ser escaso propongo parada en los imprescindibles entre Gijón y Llanes.

Antes de empezar el viaje por la llamada “costa Verde” algunos datos de interés. La cornisa asturiana tiene 354 kilómetros y está delimitada por dos ríos, el Deva que se para el Principado de Cantabria y el Eo, que hace de frontera natural con Lugo, ya en Galicia.

Si te animas a recorrerlos tranquilamente te propongo un viaje por el oriente de Asturias, desde Gijón, villa situada más o menos en el centro de Asturias, hasta Llanes (o al revés) por la vieja carretera Nacional – 634 que circula paralela a la costa. Aunque si tienes prisa también puedes recurrir a la A-8 la autopista que cruza toda Asturias…

Quinta Guadalupe, en Colombres

Colombres, la huella de los Indianos

Iniciamos el recorrido por la costa del oriente del Principado, en la la frontera con la vecina Cantabria. Bustio es el primer pueblo de Asturias. Y la primera parada que recomiendo es, sin duda en Colombres. Premiado como Pueblo Ejemplar Princesa de Asturias 2015. Famoso por sus casas de indianos y buen lugar donde sentir el latido de la emigración. Piquiñín, como dirían los locales, pero lleno de tesoros arquitectónicos aportados por todos aquellos que lograron hacer fortuna en “Las Américas“.

El edificio más representativo es la vieja pero imponente Quinta Guadalupe. Casona creada por la voluntad de Don Iñigo Noriega en honor a su esposa, un colombrino que llegó a ser uno de los más importantes empresarios españoles en México. Actualmente da cobijo al Museo Archivo de Indianos.

¿QUIENES ERAN LOS INDIANOS?

Entre finales del XIX y principios del XX, miles de asturianos emigraron a América en busca de mejor suerte. Algunos lograron hacer realidad su sueño y amasaron grandes fortunas. Y con su dinero construyeron las mansiones de indianos, casas solariegas, ostentosos palacios con fachada de piedra y con una palmera gigante en el jardín, símbolo del origen de la fortuna de aquellos “nuevos ricos”.

Tendencia arquitectónica que se mantuvo hasta los años 30, cuando la que la compleja situación política y la Guerra Civil española unida a las crisis económicas y avatares sociopolíticos acontecidos en América puso el punto y final de aquellas enormes fortunas. Años después, todas esas casonas forman parte de la identidad del Principado.

Llanes, playas y picos

Siguiente parada, Llanes. Otro pueblo de emigrantes y de navegantes. Sus orígenes son remotos. Hay un Llanes marinero en el eu aún laten las aventuras balleneras. Y un Llanes noble del que quedan palacios que conviven con otras tantas casas de indianos. Cabe destacar que Llanes fue uno de los concejos con más migraciones a América, la mayoría sin regreso. Aún hoy en día son conocidas las comunidades de llaniscos en México y Venezuela. Recorrer el entramado callejero desde el este estrecho brazo de mar que da forma al puerto hasta la playa del Sablón, es un ejercicio más que recomendable.

Llanes conserva también monumentales edificios históricos como la iglesia románico-gótico de Santa María, el Ayuntamiento y el Casino. Y restos de la vieja muralla, original del primer tercio del siglo XIII. Y un imponente torreón del siglo XIII, declarado Monumento Nacional y que funciona como sede de la oficina de turismo.

De aquella época data también el palacio de los Castañagas, en la esquina de la calle Mayor y la plaza de Santa Ana: el edificio civil más importante y que ha sobrevivido a los terribles incendios de 1409 y 1509 que destrozaron gran parte de la localidad.

Pero lo que más llama la atención de Llanes son esas calas rodeadas de vegetación y protegidas por las cumbres altivas de los Picos de Europa que en esta parte de Asturias se muestran superlativos. Con razón los llaniscos presumen por este escenario, pues pocos lugares hay en el mundo donde las montañas estén tan cerca del mar.

También los visitantes llegan de atraídos por sus numerosas playas. Más de 30 hay localizadas en el municipio. No dejes de tumbarte al sol en la de Torimbia. O de hacer una excursión a la curiosa playa interior de Gulpiyuri, uno de los rincones más curiosos de la zona. También recomiendo pasear por las playas de Cuevas del Mar o Toró donde las rocas parecen obras de arte esculpidas en la naturaleza.

El mar, o la mar como allí la llaman, combina muy bien con los aledaños montes de la sierra del Cuera. Y da forma a un relieve costero muy accidentado y lleno de acantilados que han enamorado a directores de cine y escritores a lo largo de los años. Por ejemplo la playa de San Martín, escenario de películas de José Luis Garci y Gonzalo Suárez, Toró, la Ballota, Andrín….

A todo esto debemos sumar la vida de la localidad. Las noches de primavera, verano y Semana Santa son siempre animadas y los fines de semana de no faltan a su cita muchos adictos a la buena vida en esta villa del oriente de Asturias. Pero ojo, un aviso. En temporada alta Llanes se masifica, su popularidad ya atrae a demasiada gente. Por lo tanto, si puedes elegir, ten en cuenta que los fines de semana de primavera y de otoño son los mejores si lo que buscas es una escapada tranquila y cuando mejor se siente la esencia de una localidad.

No dejes de tomar algo en sus chigres y restaurantes donde podrás degustar productos frescos del mar y de la tierra con un culín de sidra recién escanciada.

RUTA HASTA EL ÍDOLO DE PEÑA TÚ

Si te gusta caminar puedes hacer una ruta circular hasta el ídolo de Peña Tú. Desde Llanes, se toma N-634, dirección Santander hasta Puertas de Vidiago a unos 8 kilómetros. Una señal a mano derecha indica la proximidad del Monumento Nacional. Es este un buen lugar par dejar el coche y empezar a caminar.

Tras atravesar el pueblo se sube por la Sierra Plana de la Borbolla. El camino sigue entre viejos castaños, fresnos y robles y llega a los pies del colosal monolito “Peña Tú”. Se tarda más o menos unas dos horas.

Pasado Llanes surge un tramo que recorre pueblecitos como Cullón, Moria y Celorio… y así hasta llegar a la playa de San Antolín (se ve el arenal desde la carretera).

bufones de pria llanes asturias
Los bufones de Pría son imprsionantes

Los bufones de Asturias

Si nos acercamos a la costa, se aprecia que esta se muestra llena de cuevas esculpidas en las rocas mientras el mar bate violento. El viento se filtra por los recovecos generando unos ruidos extraños que antaño, se atribuían a los diablos del mar.

Estos agujeros son lo que hoy se conoce como los bufones. Y no son más que pequeños surtidores de agua por los que brota el mar que choca contra las rocas mientras busca una salida natural de estas cuevas, por eso surge a través de estos agujeros naturales. Los bufones más famosos son los de Pría, ya muy cerca de Ribadesella y a los que puedes llegar cogiendo el desvío en Belmonte.

Si te gustan y quieres ver más, antes de Llanes tienes los de de Arenillas en Vidiago y los bufones de Santioste. Ten en cuenta que para verlos en su plenitud la mejor época del año para disfrutar de los bufones es en otoño e invierno, cuando las mareas son más fuertes. Pero la clave no es tanto la temporada sino la marea que debe estar alta. Y la mar batida.

Puente de Ribadesella
Puente de Ribadesella

Ribadesella, villa palaciega

Dejamos atrás los bufones de Pría y seguimos la ruta con rumbo a Ribadesella, villa famosa por ser la meta del colorista y mundialmente famoso Descenso Internacional del Sella. Cita obligada para los amantes del piragüismo que se celebra todos los años el primer fin de semana de agosto.

Pero Ribadesella tiene más que ofrecer. Basta dar un paseo por la playa para entender que este fue un destino vacacional de familias de renombre como demuestran las casonas y palacios que aún se ven frente al mar.

Las piraguas del Sella, un espectáculo de colores

ACTIVIDADES EN RIBADESELLA

Si te gusta el turismo activo en Ribadesella tienes tu paraíso. Prueba a descender por el Sella en canoa, o aprovecha para hacer un curso de surf o paddle surf, actividad muy de moda. Si te gustan las cuevas no dejes de hacer espeleología explorando cuevas en los Picos de Europa, una experiencia única.

Puedes reservar todas estas actividades aquí mismo, y así evitas quedarte sin plaza y puedes organizar bien tu viaje.

Fue doña María Josefa Argüelles, hija de un indiano, la que puso de moda esta tendencia cuando en 1904 construyó el “palacio” de la playa de Santa Marina. Fue el primero de muchos. Tras ella llegaron más ilustres apellidos. Y la tendencia de veranear en el Cantábrico se expandió con rapidez.

Ese es el origen de ese paseo rebosante residencias modernistas y afrancesadas que aún se conservan. Eso sí, separadas por un puente de los habitantes de la llamada “villa vieja”. La otra orilla de Ribadesella y donde todavía encontramos dos barrios diferentes entre si: el Portiellu, con su aroma rural. Y la llamada “villa noble”, que es como se llama a la zona que se concentra alrededor del Ayuntamiento y la iglesia. Donde también encontramos bares y restaurantes donde disfrutar de lo mejor de la gastronomía asturiana.

Mural sonre las piraguas pintado por Mingote en Ribadesella
Mural sobre las piraguas pintado por Mingote en Ribadesella

Pero el punto clave de Ribadesella es su playa. Un arenal situado en una bahía flanqueada por dos montes que avanzan hacia el océano. El puerto es también refugio seguro de los yates que hacen las rutas atlánticas y a la vez mantiene la actividad pesquera necesaria para surtir de pescado fresco a los restaurantes de la localidad.

"Camarín de las vulvas" en la cueva de Tito Bustllo
“Camarín de las vulvas” en la cueva de Tito Bustllo

La cueva de Tito Bustillo

El concejo de Ribadesella esconde más tesoros como la cueva de Tito Bustillo, una maravilla de especial interés por sus pinturas prehistóricas, descubiertas en 1968 por un grupo de espeleólogos. Es uno de los grandes centros del arte rupestre paleolítico, a la altura de los más famosos de España y Francia.

Sus paredes están cubiertas por más de un centenar de figuras de animales y signos de la edad magdaleniense, es decir, su antigüedad oscila entre los entre 14.800 y 12.800 años. En una sola pared –que alguien bautizó como el Gran Panel–, hay más de veinte figuras de animales, algunas de gran tamaño. A pocos metros de la entrada de Tito Bustillo destacan unos signos de color rojo que representan vulvas de mujer, aunque otros creen ver en ellos las pisadas de los asturcones o unos platillos volantes.

LOS HUELLAS DE LOS DINOSAURIOS

También hay en la zona restos del paso de los dinosaurios por la zona visibles a través de las huellas que se encuentran en el acantilado de Tereñes, en Ribadesella. O en el acantilado al oeste de Lastres, unos 60 metros después de pasar el espigón del puerto, donde se ven más huellas de estos animales y comienza una ruta que lleva hasta Ribadesella.
En el museo MUJA (Museo Jurásico) en Colunga, puedes empaparte con su historia.

Lastres, entrañable

Una vez en Colunga, merece la pena hacer un desvío para visitar Lastres. Pequeño pueblo pesquero situado en una empinada ladera que desciende hasta el puerto.

Su callejero se organiza en torno a una curiosa red de pequeñas, estrechas y laberínticas callejuelas flanqueadas por casas con balcones y corredores de madera con galerías de cristal, muy típicas en la arquitectura popular asturiana. Estampa entrañable catalogada como Conjunto Histórico.

La mejor manera de disfrutar Lastres es pasear por sus callejuelas empedradas: subir y bajar las escaleras. Paso obligado es la Calle Real, donde quedan más casas populares.

Las casonas señoriales están en el barrio de la Fontana, donde puedes ver palacetes de los siglos XVII y XVIII, algunos con escudo de armas propio. El barrio debe el nombre a una fuente neoclásica con dos caños y construida en 1784. Pero sin duda, el edificio más emblemático de Lastres es su Torre del Reloj (1751), con cuatro pisos y donde se combinan las funciones de campanario y torre de vigilancia.

Al igual que LLanes y otros muchos pueblos de la costa asturiana, Lastres fue un puerto donde los pescadores se dedicaban sobre todo a la captura de ballenas. Estos residían en una zona que aún hoy se llama barrio de los Balleneros y donde está la capilla de la Virgen del Buen Suceso, del s.XVI. Donde todos los días a las 20 horas tañen las campanas por las “ánimas benditas del purgatorio”. Otra iglesia reseñable es Santa María de Sádaba, de estilo barroco y neoclásico.

Mi momento preferido es el paseo por el puerto pesquero al atardecer, cuando los barcos vuelven a tierra y se vende el pescado en la lonja de la Cofradía de Pescadores.

Para tumbarse al sol, nada mejor que las playas de Lastres, la Griega y la Isla, en Colunga.  

Playa de la Griega, en Colunga
Playa de la Griega, en Colunga

Villaviciosa, famosa en el mundo entero

Villaviciosa, o también “la Villa” como la llaman los locales, situada junto a la ría del mismo nombre. Famosa en el mundo entero por sus manzanas y su sidra, sobre todo la espumosa, la más conocida fuera de Asturias aunque es la que menos se consume en el Principado. El olor a sidra se siente en todos los rincones.

Pero Villaviciosa es más que sidra. Es ante todo una localidad histórica con muchas construcciones de piedra típicas asturianas. Algunas de estilo renacentista, con aleros y balcones de piedra. Al igual que en las anteriores no faltan ejemplos de arquitectura indiana. Y barrios altos donde las calles son aún muy estrechas, más bien caminos por los que antaño se pasaba a lomos de animales.

Si te gusta el arte, ten en cuenta que en Villaviciosa hay muchos monumentos prerrománicos y románicos dispersos por los alrededores. La más importante es San Salvador de Valdediós, en la localidad del mismo nombre, a unos 10 km de Villaviciosa).

Esta iglesia, también apodada el conventín, data del tercer periodo del prerrománico y está protegida como Patrimonio de la Unesco. A su lado, hay otro templo románico, del siglo XIII. Es Santa María de la Oliva, más grande que Valdediós y de hermosa planta.

Entre las playas más famosas de Villaviciosa destacar Rodiles, con mil metros de longitud y donde el bosque se mezcla con la arena y el mar. También merece la pena seguir la ruta que une la Villa con Tazones y Quintes, donde se localizan importantes yacimientos de azabache, mineral estrella presente en las representaciones artesanas típicas de la localidad.

Tazones, el paraíso del arroz

Antes de seguir la ruta hacía llanes, otro desvío para visitar Tazones. Para muchos, es uno de los más deliciosos pueblos pesqueros de Asturias y uno de los más emblemáticos de todo el litoral cantábrico.

No queda mucho de su tradicional flota pesquera, pero sí se conservan las calles empinadas típicas de un las localidades marineras. Y gentes amigables siempre dispuestas a compartir un culín de sidra en el «Rompeolas» mientras cuentan anécdotas de cuando el mar era su medio de supervivencia y cuna de hermosas leyendas.

No dejes de quedarte a comer en alguno de sus restaurantes un buen plato de arroz con andaricas, bugre o bogavante. Delicioso

Panorámica de Gijón
Panorámica de Gijón

Gijón, parada y fonda

Gijón es una pequeña gran ciudad y hay mucho que hacer en ella, con lo que aquí propongo  hacer parada y fonda. Entre los imprescindibles, perderse por las callejuelas del barrio de Cimavilla. Se sitúa orillas del puerto deportivo y esconde casonas, palacios y  monumentos dignos de contemplación.

Es también la zona más animada de la ciudad, llena de restaurantes y sidrerías que en verano sacan a la calle sus mesas de madera. No dejes de acercarte a preguntar que hay en cartel en el Palacio de Revillagigedo, referencia en la vida cultural de Gijón. Y por supuesto, hazte una foto en la plaza Mayor.

El Elogio al Horizonte es un monumento de hormigón
El Elogio al Horizonte es un monumento de hormigón

Cimadevilla se extiende hasta  el cerro de Santa Catalina o la Atalaya, monte que divide la ciudad y donde reina  la icónica escultura de Eduardo Chillida, la llamada Elogio del Horizonte. Una obra que pretende simbolizar por un lado la despedida al emigrante y por otro el abrazo a quien regresa. Todo un símbolo de la ciudad. 

La iglesia de San Pedro preside la Escalerona, donde finaliza Cimadevila y empieza el paseo marítimo y la playa de San Lorenzo. Si te animas, no dejes de recorrer el paseo marítimo hasta alcanzar la escultura de “la loca”, vieja conocida de los gijoneses.

Y hasta aquí mi ruta por la costa del oriente de Asturias. ¿Algún rincón que añadir? ¿Nos cuentas tu experiencia viajando por la costa?

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