Qué hacer en Ribadesella en Asturias, la villa del descenso del Sella

Hago parada en Asturias, concretamente en Ribadesella. Villa considerada, la puerta costera al oriente de Asturias por su emplazamiento en la desembocadura del río Sella.  Es famosa por varias razones. Ante todo por ser meta del colorista “Descenso Internacional del Sella”, prueba reina del mundo del piragüismo que se celebra todos los años el primer fin de semana de agosto. Durante tres días, Ribadesella multiplica por diez su población y muestra una cara que dista mucho de la tranquilidad habitual que la caracteriza el resto del año. Aquí un recorrido por lo que puedes ver en esta localidad durante la fiesta de las piraguas y el resto del año.

Descenso del Sella. Foto de Nacho Vela
Descenso del Sella. Foto de Nacho Vela

Al hablar de Ribadesella mucha gente piensa en el famoso Descenso Internacional del Sella, la prueba reina del mundo del piragüismo en España y sin lugar a dudas, la fiesta más popular del verano en Asturias. Es una cita diferente, en la que conviven deporte y marcha ¡a tope! Es curioso comprobar como durante los días del descenso, esta tranquila y palaciega localidad del oriente de Asturias cambia de cara cara y ¡multiplica por diez su población!. Pasada la celebración, todo vuelve a la normalidad.

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Salida de las piraguas (Foto de: www.descensodelsella.com)

Arriondas: salida de las piraguas

El punto de encuentro del Descenso del Sella, declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional, es en el puente de Arriondas. La fecha, siempre la misma: el primer sábado de agosto posterior al día 2 de dicho mes (por tanto, este año, 2018, la convocataria es el sábado 4 de agosto). ¿La hora? A las 12 de la mañana ¡en punto! tendrá lugar la colorista salida de las ¡más de mil piraguas! participantes en la prueba (con participantes llegados desde todos los rincones del mundo).

Mural sonre las piraguas pintado por Mingote en Ribadesella
Mural sonre las piraguas pintado por Mingote en Ribadesella

Antes de empezar, la multitud allí reunida tiene dos “tareas”. La primera, recitar en coro los solemnes versos rituales de Dionisio de la Huerta. Y la segunda: Entonar con pasión el mítico “Asturias, Patria Querida”, seguido de la frase: «Dios guarde silencio, y escuche nuestra palabra…» Y luego ¡todos al agua!. La emoción es intensa. El ruido que hacen las piraguas al saltar al agua se mezcla con la sinfonía de colores de las embarcaciones. Impactante.

Una vez que arranca la competición oficial el visitante tiene dos opciones. La primera, sumarse a la fiesta acompañando a la multitud  que baja a pie, siguiendo el curso del río a pie, animando a los piragüistas, con el fin de llegar a la meta a la vez que los ganadores. Estos tardan en llegar a Ribadesella, más o menos, una hora después de la salida, y son aclamados por miles de personas, se han llegado a contabilizar más de cincuenta mil asistentes, que les reciben con hurras y aplausos.

Paseo de las piraguas en Ribadesella
Paseo de las piraguas en Ribadesella

Quienes prefieran ver la llegada en la meta deberán coger sitio ya a primera hora de la mañana en el puente de Ribadesella (a veinte kilómetros de Arriondas) donde reina la meta y desde donde se ve bien a entrada de los vencedores.

Finalizada la carrera, tras los vítores, toca la entrega de los trofeos. Y del podium a la historia. Los nombres de todos los ganadores se graban para la eternidad en un monolito situado en el puente riosellano.

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Puente de Ribadesella
Puente de Ribadesella

Descenso del Sella: deporte y fiesta

Si lo tuyo no es el deporte, no pasa nada. La cita del Sella es también una excusa para la diversión. Antes y después de la competición, la marcha es la nota dominante del fin de semana. Durante estos tres días, Ribadesella está abarrotada, tanto que son muchos los lugareños prefieren huir del jaleo y dejar que la fiesta siga su curso.

DÓNDE DORMIR EN EL DESCENSO DEL SELLA
Si quieres vivir el descenso del Sella lo más típico es ir de acampada. El Ayuntamiento habilita siempre dos zonas controladas para campistas, con aseos y duchas en la zona de San Juan-La Mediana y en el Instituto-Malecón. Eso sí, conviene ser paciente. Aunque todo está bien organizado tareas cotidianas como aparcar, comer en un restaurante o encontrar alojamiento alternativo en Ribadesella son complejas. Mejor ser previsores.
Durante los días del descenso, Ribadesella se llena de gente
Durante los días del descenso, Ribadesella se llena de gente

Eso sí. Si eres de los que buscan un destino tranquilo lo mejor es que este fin de semana hutas de la zona. Quienes quieran hacer una escapada a la zona para disfrutar de la playa y de la vida tranquila típica de esta localidad, rebosante de casonas palaciegas, es mejor que busquen otro fin de semana. Pero ¡ojo! no lo descarten. Pasado el Descenso Ribadesella recupera su esencia. 

Ribadesella, el “pie” de los Picos de Europa

Cuando pasa la locura de las piragüas, Ribadesella se transforma de nuevo en una villa encantadora. Punto de encuentro de cientos de veraneantes que aprovechan los meses del estío para disfrutar de la gran oferta de esta tierra que lleva décadas seduciendo o a viajeros amigos de disfrutar del mar Cantábrico y de los imponentes y cercanos Picos de Europa. Y del buen comer. Ribadesella es un puerto delicioso.Ribadesella barco pesca

Pero ¡ojo!, esto no es nuevo. La primera persona que disfrutó de las bondades de Ribadesella fue María Josefa Argüelles, hija del indiano y primer marqués de Argüelles. Ordenó la construcción, allá por el año 1904, del que fue el primer “palacete” de la playa de Santa Marina, hoy actual Gran hotel del Sella, buen lugar donde hacer parada para dormir en esta localidad.

Palacios de ricos burgueses

Fue este un imán que poco a poco fue atrayendo a más apellidos de la pudiente burguesía asturiana del interior del Principado. Se puso de moda lo de hacerse una casa señorial con vistas a la playa de Santa Marina. Y así fueron surgiendo más y más residencias elegantes, modernistas y afrancesadas, cuyos inquilinos conjugaron, por vez primera en Asturias, el verbo “veranear”.

El Gran hotel del Sella ha cambiado el color azul de su fachada por el gris
El hotel Villa Rosario ha cambiado el color azul de su fachada por el gris

Los barrios de pescadores

Mientras tanto, al otro lado del río, los lugareños observaban como su villa poco a poco se iba transformando. El largo puente marcaba la frontera entre los pudientes de la playa y los habitantes de la llamada villa vieja, formada por dos barrios también diferenciados entre si: el Portiellu, que aún conserva ese aroma rural y la villa más noble que gira en torno al Ayuntamiento, la iglesia, la lonja y el puerto pesquero.

Rincón en el bario del Portiellu
Rincón en el bario del Portiellu

Surferos y piragüistas

Han pasado los años y vale, el puente ya no es de madera, las distancias ya no son tan largas y los palacetes se han reconvertido en hoteles que conviven con chalets de nueva construcción, funcionales y menos ostentosos. Por la playa ya no pasean señoras con glamourosas sombrillas y son los surferos y los piragüistas quienes dominan ahora el territorio.

El puente sobr el río Sella parte Ribadesella en dos
El puente sobr el río Sella parte Ribadesella en dos

Ya no se pescan tantas angulas como antaño. Y en la lonja, la peculiar mesa de subastas a modo de ruleta a la cual recomiendo echar un vistazo, ya no sirve más que como atracción turística. Las embarcaciones de recreo ya superan con creces a los barcos de faena pesquera.

Los veranos de Doña Letizia en Ribadesella

Pero Ribadesella se mantiene como una referencia en la costa asturiana. Una villa elegante, con personalidad. Lugar de veraneo durante muchos años de la reina Doña Letizia Ortiz, homenajeada como hija predilecta de la localidad y quien ha declarado en varias ocasiones que la playa de Santa Marina fue el primer arenal que pisó de niña.  Y ha asistido, de joven, al descenso del sella como una riosellana más.

Homenaje de Mingote a los Reyes don Felipe y doña Letizia
Homenaje de Mingote a los Reyes don Felipe y doña Letizia

Sin duda, Ribadesella es pues un destino donde el viajero puede disfrutar, relajarse, hacer deporte y degustar platos elaborados por algunos de los mejores chefs asturianos rodeado de belleza natural y arquitectónica.

Fachada de la lonja de Ribadesella
Fachada de la lonja de Ribadesella

Justo eso es lo que recomiendo. Empaparse de energía disfrutando de Ribadesella a tope. Y de sus alrededores por ejemplo, la cuevona de Cuevas o las pinturas de Tito Bustillo ¡Dos rincones que recomiendo no te pierdas durante tu viaje por la zona!. ¿Algún consejo más que añadir?

3 comentarios sobre “Qué hacer en Ribadesella en Asturias, la villa del descenso del Sella”

  1. Hemos realizado este año el descenso del Sella y ha sido algo increíble. Hemos ido con los críos que han sido los que mejor se lo han pasado. Una aventura sensacional en Asturias.

  2. La foto que muestras no pertenece al Gran Hotel del Sella, es el Hotel Villa Rosario.

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