España,  Oporto,  Portugal

Viajar con bicicleta en tren con Renfe ¡una pesadilla!

Viajar en bicicleta por España es una tendencia a la que cada vez se apunta más gente. Las ventajas de descubrir el mundo sobre dos ruedas son infinitas. Pero también son muchos los problemas a los que se enfrentan los cicloturistas. Entre ellos las dificultades para viajar en tren con la bicicleta a cuestas. Sandra Solís, amiga, viajera empedernida y gran aficionada a descubrir el mundo en bicicleta relata su mala experiencia con RENFE. Un transporte supuestamente “sostenible que genera constantes problemas a viajeros que quieren desplazarse con sus bicicletas a bordo. Una pesadilla que hay que combatir.

Podría ser una historia de amor preciosa. El tren es rápido, fuerte y poderoso. Tiene gran capacidad y une un gran número de pueblos y ciudades. La bici es ligera, camina despacio, ocupa poco y necesita de apoyos si quiere recorrer grandes distancias. Juntos podrían llegar a cualquier rincón del país. Pero aquí, en España, parece que su historia no acaba de cuajar. Europa, en este sentido, es otro cantar. Nuestros vecinos, acostumbrados a convivir con las bicicletas desde hace años, son más románticos y más pragmáticos. ¡Qué sé yo!

Mi nombre es Sandra Solís. Soy periodista y empresaria, conocí a Nani Arenas en mi juventud, cuando ambas trabajamos en un periódico local asturiano (firmamos algún que otro memorable reportaje juntas). Hoy me invita a escribir en su blog para hablaros de cicloturismo, disciplina que practico hace años. Y de los problemas que tenemos en España los aficionados a este deporte y a esta forma tan maravillosa de viajar. Especialmente a la hora de movernos en tren. En concreto con Renfe, red que no nos pone nada fácil conciliar el transporte en tren con la bicicleta.

Viajar en bicicleta por Galicia y Portugal es una experiencia recomendable

El placer de viajar en bicicleta

Viajar en bici es avanzar a la velocidad justa y llevar lo imprescindible. Todo el equipaje va en las alforjas y a más peso, más esfuerzo. La bici te permite llegar allá donde las ruedas de un coche no acceden. Transitar por caminos y por parajes únicos. Disfrutar de pueblos y de ciudades con otra mirada. Parar en el lugar más insospechado y charlar con alguien que se cruza en tu rodar.

Compartir mesa en un bar con los paisanos del lugar y contestar a sus preguntas: ¿Cuánto peso llevas en las alforjas, cuántos kilómetros haces al día, desde dónde vienes?… Y tu les cuentas y luego les preguntas por su vida en el pueblo. Ese intercambio es una maravilla, ingrediente esencial en ese discurrir del viaje en calma disfrutando del paisaje y el paisanaje.

Viajando en bici se disfruta de la mejor cara de la naturaleza

Viajar en bici es…

Viajar en bici es comprar en las tiendas de esos pequeños pueblos, aportar tu granito de arena a la supervivencia de los pequeños negocios locales. Es conocer las fiestas y las tradiciones, formar parte de otra manera de los lugares que visitas. Es pararte en un campo de girasoles a hacer una foto divertida, frenar en seco al ver un caño de agua fresca para cargar el bidón, aceptar de un señor que trabaja en su huerta una lechuga recién recogida para el camino.

Viajar en bici es sentirte aventurero. Planificar tu viaje según los kilómetros que puedes abarcar cada día. Leer mapas, aprender a entender los desniveles, aceptar y disfrutar de la velocidad de crucero. Sufrir para llegar, ser feliz bajando un puerto. Y sentirte reconfortado al final de cada etapa.

Aventura en bicicleta, afición sostenible y saludable

Viajar en bici es cuidar la naturaleza, respetar el hábitat por el que cruzas sin ruidos, estridencias ni emisiones contaminantes. Es observar maravillado todo lo que te rodea sin romper su equilibrio natural. Es compartir camino y experiencias con tus compañeros de ruta, ayudar si surgen dificultades y salir airosos. Mientras haces todo eso, te cuidas la salud. Miras por tu corazón, por tus piernas, por tu bienestar. Y por tu salud emocional.

Sin embargo, si quieres recorrer largas distancias y explorar rutas lejanas, la bici siempre necesita el apoyo de otro medio de transporte.

Viajar con la bici en barco, coche o autobús

Puedes viajar con ella en tu coche hasta el punto de salida. Si la ruta es circular, regresar al cabo de unos días adonde habías dejado el vehículo. Pero si la ruta es lineal o no quieres utilizar un coche, la cosa se complica.

Desmontando el manillar, los pedales y una rueda y metida en una bolsa o en una caja, siempre y cuando se ciña a unas medidas acordadas por las compañías, tu bicicleta  puede viajar en un autobús, un avión o en trenes de larga distancia.

En algunos trenes de media distancia y en los de cercanías, no es necesario plegarlas. Puedes acceder a los vagones habilitados para transportarlas sin más, aunque en la modalidad de media distancia necesitas especificar al sacar el billete que llevas un extra de equipaje y que ese extra es una bicicleta. Aquí es donde comienza la pesadilla para muchos ciclistas.

Para hacer viajes largos a veces es necesario transportar la bici en otros medios: tren, barco, autobús, lanchas….

La pesadilla de viajar en tren con la bicicleta

El verano pasado, mi hija de 18 años (especifico la edad porque en esa etapa de la vida considero un privilegio que una adolescente quiera hacer un viaje en bici con su madre), mi pareja y yo planeamos una ruta por la costa norte de Portugal de varios días. La idea era dejar el coche en Vigo, pedalear por la Eurovelo 1 (red de rutas ciclistas de larga distancia que comunican Europa en toda su extensión) hasta Oporto y allí coger un Intercity de Renfe con nuestras bicis para regresar al punto de partida.

En bici por el norte de Portugal

Pedaleamos cuatro días por parajes de ensueño, playas de escándalo y  bonitos pueblos portugueses. Una ruta sencilla de rodar, con gentes amables a lo largo del camino y muy buena gastronomía. Al llegar a Oporto, quedamos un día entero para disfrutar de la ciudad, que mi hija no conocía.

Sandra, Pablo y Lucía con sus bicis en Viana do Castelo, Portugal

A la mañana siguiente partimos temprano con nuestras bicis y alforjas hacia la estación de Oporto Campanha, pues el tren salía a las 8:15 y queríamos buscar el andén con tiempo para instalarnos con comodidad. Los tres billetes, y sus respectivos extras de bicicletas, los había adquirido el día anterior con mi tarjeta de crédito en la página de Renfe. Los tickets se emitieron sin problema.

Cuando estábamos en el andén buscando nuestro vagón, vimos pasar a otros dos cicloturistas, un chico y una chica, dirigiéndose al mismo convoy. “Dos de nuestra especie”, pensé. Siempre sintonizo de forma inmediata con las personas que eligen esta forma de viajar.

Una vez instalados en el vagón asignado, en el que sólo viajábamos una pareja de portugueses y nosotros, llegó el revisor, portugués, quien nos indicó de forma tajante y concisa que en ese tren sólo podían viajar dos bicicletas y que cómo éramos tres, ¡uno tenía que bajarse!.

Sandra y su familia cruzando el Duero por el puente de Luis I de Oporto

Le mostré nuestros billetes con el extra de bicicletas y le dije que debía de ser un error. Él se mostró inflexible. Insisitía. En ese convoy SÓLO podían ir DOS bicis y que si no estábamos de acuerdo, que reclamáramos en Renfe. Pero que uno tenía que bajarse.

Renfe limita el número de bicicletas por tren

Nos negamos. El revisor se marchó y volvió al cabo de un rato con otro ciclista que viajaba en el mismo tren (uno de los que habíamos visto pasar en el andén). Nos indicó que había otros dos pasajeros con bici, que ellos habían llegado primero y que tenían prioridad. Así que teníamos que bajar nosotros tres del vagón. ¡Increíble! No sólo te expulsan sino que te enfrentan a otros usuarios para “ganarte” la plaza. Sólo nos faltaba tener que andar echando carreras por la estación a ver qué ciclista se sube primero.

Por supuesto, no accedimos. El matrimonio portugués que viajaba en nuestro vagón trató de interceder por nosotros, pero no hubo manera. El revisor seguía en sus trece en insistía en que nos fuéramos. Nos negamos. Volvió a irse y pasados unos quince o veinte minutos que se nos hicieron eternos, reapareció con dos policías portugueses. A su vez, en el exterior del vagón se concentraron algunos revisores más y dos guardias de seguridad de la estación. El resto del pasaje comenzaba a impacientarse (con razón) pues el tren acumulaba un retraso importante.

Sandra en el tren el día del problema con Renfe

¿Pueden echarte de un tren con los billetes en regla?

Con la policía, vuelta a empezar. Que teníamos los billetes en regla, que habíamos adquirido el extra de bicis, que la web NO advertía de la limitación del número de bicicletas en el convoy, que la aplicación emitió los billetes con una misma tarjeta sin problema, que el Intercity admitía (según la publicidad de Renfe) viajar con bicicletas sin desmontar y que el tren iba medio vacío, etc. No teníamos intención de abandonar el convoy si no nos daban una solución. La postura del revisor nos parecía, a todas luces, un abuso de poder.

No hubo manera. Parece que el tópico de poli bueno y poli malo es cierto. Uno de los agentes resultó más conciliador y, al menos, no nos faltó al respeto. Pero el otro alzó la voz y nos advirtió que o bajábamos del tren o saldríamos esposados y terminaríamos en comisaría. Los cinco ciclistas acordamos quedarnos uno de cada grupo en el tren para coger el coche al llegar a Vigo y regresar a buscar al resto.

Los problemas con Renfe empañan una experiencia maravillosa

Ciclistas frustrados por un mal trato de Renfe

Mi hija y yo bajamos con nuestras bicis tras 45 minutos de tensión, frustración e indefensión, expulsadas por el único operador ferroviario español pero en otro país y en otro idioma (Renfe tiene un acuerdo con Portugal para operar con la línea entre Oporto y Vigo, de ahí que el tren fuera español pero el revisor portugués).

Nada más pisar el andén, dos revisores portugueses de un tren INTERCIDADES  luso nos dijeron que si nos apurábamos podíamos coger un convoy que salía con destino a Valenca do Miño, ciudad que dista 35 kilómetros de Vigo, y que admitía bicis sin desmontar. Así, acortaríamos distancia hasta nuestro destino final.  Ellos mismos nos ayudaron a llevar las alforjas y a acomodar las bicicletas en los ganchos colocados en el vagón para transportarlas. Nada que ver con el trato recibido en el tren de Renfe. ¡Es más! Ni siquiera nos cobraron el trayecto.

Reclamar un mal trato en Renfe

Al llegar a Asturias, de donde yo soy, interpuse una reclamación en Renfe y otra en la Consejería de Consumo del Principado, que derivó a Transportes. De Renfe tuve noticias seis meses después. Me pidieron disculpas por el incidente y por la demora en contestar pero se excusaron en un fallo informático que hizo que la aplicación emitiera tres billetes con una misma tarjeta y justificó la actuación del revisor, que sólo aplicó la normativa. Como compensación, el operador nacional ingresó en mi tarjeta el importe íntegro de los billetes.

¿Renfe hace publicidad engañosa con los ciclistas?

La consejería me emplazó a una vista oral ante la Junta Arbitral de Transporte de Asturias que se celebró en marzo. En dicha vista,  acusé a Renfe de publicidad engañosa (se vende en su web como medio de transporte sostenible, amigo de la bicicleta), trato vejatorio, abuso de autoridad y daños morales. La administración falló a mi favor y condenó a Renfe a indemnizarnos con 300 euros por daños morales y 29,90 euros, correspondientes al importe de los billetes de las dos viajeras que tuvimos que abandonar el convoy y, por tanto, no hicimos uso de nuestros tickets.

Ciudadanos frustrados y cicloturistas vulnerables

Me decidí a denunciar y a reclamar para que la acción de Renfe no quedara impune. Como ciudadana, me sentí frustrada e indefensa, y, como cicloturista, vulnerable y desamparada. Un viaje fabuloso con mi hija, en el que además de compartir experiencias trato de inculcarle el valor por las pequeñas cosas, el respeto por el planeta y una forma de viajar sostenible terminó por obra y gracia de Renfe como el rosario de la Aurora.

Cada vez más aficionados al cicloturismo denuncian problemas con Renfe

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Muchos ciclistas denuncian problemas con Renfe

Pero parece ser que nuestro nuestra suerte no fue, ni muchísimo menos, un caso aislado. El abuso de la operadora ferroviaria nacional con los amantes de los viajes en bicicleta es el pan nuestro de cada día.

A través de un amigo, contacté por Facebook con una pareja de Barcelona a la que un ALVIA de Renfe dejó tirada (con los billetes en regla y las bicicletas desmontadas y metidas en una bolsa de transporte con las medidas reglamentarias, tal y como exige la normativa del operador para viajar con las bicis en ese tren) en el andén de Orense cuando se disponían a regresar a Barcelona tras realizar la Ruta de la Plata.

Cuando comenzaron dicha ruta, con otro viaje en tren de Barcelona a Sevilla, desde donde comenzarían a pedalear, no tuvieron problema alguno con el transporte. Parece que los ciclistas corremos una suerte de lotería cuando llegamos al andén con nuestras bicis. El éxito de nuestro viaje depende en muchas ocasiones del humor que tenga ese día el revisor.

La pareja de cicloturistas también tuvo que enfrentarse a la Policía Nacional y, finalmente, verse obligada a bajar del convoy  o a viajar sin sus bicicletas. Como tenían que llegar a Barcelona en fecha y hora previstas, no les quedó otra que alquilar un coche y conducir más de 1.000 kilómetros hasta su destino. Otro viaje fabuloso que acabó con impotencia y frustración.

En Europa las bicicletas son bien recibidas en los trenes

Lista de ciclistas que denuncian problemas con Renfe

El próximo día 21, ambos comparecerán en una vista oral ante la Junta Arbitral de Transportes catalana. Entre otras cosas, presentarán un documento de más de 50 páginas contando casos de ciclistas a los que Renfe ha ultrajado.

Hasta el día de la vista, estos incansables viajeros se encuentran de vacaciones rodando con sus bicis por Escocia. “Es triste, pero tenemos que ir a dejar nuestro dinero fuera de España porque aquí no nos facilitan el transporte. En Europa, no ponen ningún problema y, al contrario, todo son facilidades”, se lamentan.

Así es, lo que en Europa es visto como la fórmula perfecta para viajar de forma sana y sostenible, en España se torna pesadilla porque a Renfe las bicis y los ciclistas le molestan. Aquí, la historia de amor no cuaja. El tren no quiere a la bici.

TU OPINIÓN NOS IMPORTA Y PUEDE SER DE GRAN AYUDA ¡Cuéntanos! ¿Te gusta viajar en bici? ¿Has tenido problemas con Renfe similares? ¿Cómo has resuelto el problema? Nos encantaría conocer tu opinión, entre todos lograremos cambiar la actitud de Renfe, y conseguir que acepten a los ciclistas tal y como presumen en sus comunicaciones. ¡Este es tu espacio!

Texto y fotos: Sandra Solís


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3 Comments

  • Eduardo

    Hace unas semanas hicimos La Vía Verde de los Ojos Negros y para no tener problemas con el regreso desde Sagunto a Teruel (Santa Eulalia del Campo), a pesar de que hay línea de tren y va medio vacío, tuvimos que recurrir a contratar una furgoneta taxi de una empresa que presta este servicio (total 200 €). Ya nos habían advertido de que Renfe no admite más de tres bicis por tren y ya digo que esos trenes van medio vacíos. Encima en su publicidad se ponen como amigos de la bicicleta.

  • Jose

    Somos un grupo de amigos ,que llevamos más de 40 años viajando en bici pie España y Europa y hemos tenido algu problema con los trenes , siempre depende del interventor que te toque ese día Renfe si quiere podía habilitar medio vagón para bicis aunque se pagando un poco mas pero creo que todavía estamos un poco lejos para que Renfe se ponga las pilas
    Cada vez se viaja más en bici y Renfe tiene de asumir este sistema de viajar,sin cajas ni volantes quitados sin pedales simplemente habilitar medio vagón o estancia donde se pueda llevar la bici entera

  • Mercè

    Que artículo más bonito, felicidades. Cuando lo estaba leyendo parecía que era yo la que estaba describiendo todas las emociones y sensaciones que siento al hacer este tipo de viaje y que intento transmitir a las personas que me rodean.

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