Visita a la fábrica de esquís de Atomic en Altenmarkt, Austria

Viajar para ver fábricas, tendencia que crece y crece. Actividad cada vez más demandada por viajeros inquietos, ávidos de experiencias culturales. Visitantes curiosos que no se conforman con conocer la capa más superficial de un destino y quieren ver, tocar, oler, degustar, palpar y profundizar en los secretos de los procesos productivos de empresas en activo. En Austria hay una que se ha sumado a esta moda. La marca de esquís Atomic ha decidido abrir las puertas de su centro en Altenmarkt im Pongau. Fantástica oportunidad para ver en directo como se fabrican esquís. Un proceso industrial pero con una parte aún artesanal lleno de curiosidades. Por ejemplo ¿sabías que hay partes que se hacen todavía a mano?

Un trabajador comprueba la calidad final de unos esquís atomic

¿Cómo se hacen unos esquís? La respuesta a esta pregunta esta en Altenmarkt, en Austria. Zona bien conocida por los austriacos no sólo por sus pistas de esquí. Esta pequeña localidad situada a unos quince minutos de Salzburgo, en el corazón de los Alpes, es la sede la marca de esquís Atomic. Aquí nació esta empresa en 1955.

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El almacén de materiales es de lo más colorido
El almacén de materiales es de lo más colorido

Lo que empezó siendo un pequeño taller donde se hacían de esquís de madera, propiedad de Alois Rohrmoser se ha convertido, en seis décadas, en una marca de prestigio internacional con tres centros de trabajo en Europa: el de Altenmarkt, otro igual en Chepelare Bulgaria, donde se fabrican las tablas. Y una tercera donde hacen botas y fijaciones en Rumania.

Maderas ya cortadas con la forma de los esquís
Maderas ya cortadas con la forma de los esquís

Conscientes del interés que la fábrica despertaba en la gente, han decidido abrirla al público. Y desde hace un mes ya es posible visitar el centro. El recorrido dura aproximadamente una hora y media. Y permite ver cómo se crean las prestigiosas tablas, las cuales cobran vida con un proceso industrial pero con etapas casi artesanales. Por ejemplo el montaje de cada una de las piezas que se hace a mano. Sí, un trabajador es el encargado de ensamblar y pegar una a una las distintas capas que conforman el esquí.

Varios esquis apilados
Varios esquis apilados

Las capas de un esquí

Es cierto que las partes llegan a sus manos ya cortadas y tratadas, y esa primera fase de corte de las planchas de distintos materiales (madera, acero, plástico, hierro…) está toda mecanizada, Pero su ensamblaje final es aún manual. Sorprende no sólo ver cómo lo hace, sino también comprobar la cantidad de materiales que se ocultan bajo las entrañas de cada tabla: varias capas de madera, fibra de vidrio, acero… hay tablas que llevan ¡hasta 35 componentes! Todo dispuesto como si de un sandwich de varios pisos se tratase. Luego se sueldan con un sistema de prensado en solo 15 minutos. Me cuentan que una persona puede hacer hasta 40 tablas en su turno.

A lo largo de la visita hay varios paneles que explican el proceso
A lo largo de la visita hay varios paneles que explican el proceso

También es manual el acabado de los esquís, la rotulación e impresión del diseño, el pulido de los cantos, el encerado… Y el control de calidad que también se hace de uno en uno. Un especialista comprueba con sus manos la tensión de todos los esquís, confirma que es la misma en la pareja. Para confirmarlo  utilizan precisos sistemas de precisión. Todo o que sea necesario para garantizar la calidad. Y todo está estudiado para que el resultado final sea el mejor: un esquí ligero, flexible y que ofrezca las máximas prestaciones a su dueño.

Fábrica respetuosa con el medio ambiente

Pero quizá lo más interesante es saber que todo el proceso está optimizado para que sea medioambientalmente perfecto. Por ejemplo, las prensas de calor se activan con astillas de madera, el agua es siempre reciclada, los patrones están optimizados y los cortes son perfectos con lo que apenas se generan residuos…

La fábrica de Atomic es muy cuidadosa con el medio ambiente
La fábrica de Atomic es muy cuidadosa con el medio ambiente

Con razón presumen por ser la fábrica de esquís más preocupada por  la ecología del mundo. Un ambicioso proyecto minuciosamente desarrollado por expertos en medio ambiente en el que se combinan tres ingredientes: tecnología, pasión e innovación. Son ya varios los premios recibidos y se han ganado a pulso la fama de ser el “Silicon Valley” del esquí según me explica mi guía en la fábrica.

Atomic, líder en ventas

Un trabajador muestra unos esquís acabados
Un trabajador muestra unos esquís acabados

El mercado también les agradece esta inversión. Atomic puede presumir por haber cerrado el 2017 siendo la marca de esquís líder en venta en todo el mundo, con mas de medio millón de tablas vendidas. Me apuntan que fabrican teniendo en cuenta la demanda, y producen solo lo que saben que van a colocar en el mercado, por lo que apenas tienen excedentes. Tanto de Atomic como de Salomon o Armada, marcas “hermanas” que también se fabrican en Altenmarkt.

La factoría está activa todo el año aunque es en verano cuando más se trabaja pues la nueva temporada acecha. Hay que producir a tope para llegar a las tiendas en octubre. En esas fechas de producción alta la plantilla de Altenmarkt pasa de setecientos a  superar los mil trabajadores. En la fábrica de Bulgaria son aproximadamente 500 empleados.

Modelos de tablas atomic
Modelos de tablas atomic

Estrellas del esquí en Altenmarkt

No sólo los visitantes pueden visitar la fábrica de Altenmarkt. Todos los años pasan también por aquí grandes nombres del esquí internacional que vienen a conocer en persona cómo funciona todo en la marca que les surte de material. Por ejemplo, el austriaco tres veces oro olímpico Marcel Hirscher, la estadounidense Mikaela Shiffrin o el español Kilian Jornet. Muchos de ellos se llevan unos esquís especiales adaptados a sus necesidades personales. Otra apuesta estratégica que confirma por qué Atomic ha llegado a convertirse casi casi en un icono en el mundo del esquí.

Parte de los procesos están mecanizados
Parte de los procesos están mecanizados

La tienda del final del recorrido es la guinda a una visita, pero ojo, es un establecimiento que no está abierto al público. Sólo accesible para visitantes o para profesionales del esquí, equipos… a quienes también se ofrece la opción de customizar su material de esquí.

LA MEJOR IDEA
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Sin duda una visita muy recomendable. El complemento perfecto o la excusa para una escapada a esta región de Austria. Un iniciativa digna de aplauso que aspira a satisfacer las nuevas necesidades de los turistas. Está demostrado. La visita industrial es ya en algunas ocasiones el motivo principal de un viaje. Un aliciente más, un motivo adicional para visitar un territorio. Y una estrategia que ayuda a fidelizar al cliente con la marca. Yo al menos lo tengo claro. Los próximos esquís que me compre serán Atomic. Me han conquistado.

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